Cómo dar la vuelta al mundo con menos de 10 kilos en la mochila (y II)

Viajar ligero, todo lo ligero que sea posible, por montañas nevadas y por desiertos, en el campo y la ciudad, durante diferentes épocas del año, y que no nos falte de nada en la mochila. Es todo un reto, pero se puede, doy fe de que se puede. Es más, se debe. Una mochila pesada será el más común y mayor de los problemas al que te puedes enfrentar durante un viaje de varios meses. Salvo que seas un portento físico, llevar día tras día, mes tras mes, una sobredimensionada mochila a la espalda, sobretodo si te gusta caminar y no tener que ir en vehículo a todas partes, es el primer error que debes evitar. Lo agradecerán tu espalda, tus rodillas y tus pies.

Antes de hablar de la ropa tengo que aclarar un concepto. Estás de viaje y no en la pasarela Cibeles, así que si vas todos los días de un mes con los mismos pantalones a nadie le debería extrañar ni importar. Nadie te va a juzgar por no estar atractivo/-a, y si alguien lo hace… es que no ha viajado de mochilero. En mis 10 kilos de equipaje llevo prendas suficientes como para soportar temperaturas de unos -10ºC con cierta comodidad. Cierta, que no absoluta.

El calzado

Junto con la mochila que compres, se trata del otro elemento principal a tener en cuenta. Un par de botas de invierno, de las de caña alta, pesan mucho y ocupan más, y salvo que vayas a dedicarte a hacer montañismo en zona de nieve de forma habitual, yo jamás elegiría tal armatoste. Con unas botas de trekking ligeras y unos cuantos buenos calcetines de invierno puedes moverte en zonas bajo cero, pues lo más importante es mantener los pies secos y el resto del cuerpo caliente. Y a poco que andes, los pies entran pronto en calor. Si solo piensas estar ocasionalmente en zonas de montaña, y no está en tu mente inmiscuirte en aventuras sobre la nieve, llevar calzado de alpinismo lo veo como algo innecesario. Además, en zonas calurosas te será muy poco práctico, y te obligaría a llevar un segundo par de zapatos. Conclusión: lleva un único par de zapatos y utilízalos en todas las condiciones climatológicas, adaptando los calcetines a las mismas. A parte, lleva unas sandalias tanto para ducharte en hostales como para playas y paseos de verano.

Ropa

Abrigo, uno que ocupe muy poco espacio, pues si viajas en verano deberá ir en el fondo de la mochila bien comprimido. Lo importante ante las bajas temperaturas no es tanto tener un abrigo estupendo como ponerse varias capas, y así es como yo lo hago: camiseta, forro polar, corta vientos fino y abrigo. Cuatro capas, que voy aumentando, reduciendo o intercambiando dependiendo de las condiciones climáticas a las que me enfrente. Respecto a los pantalones uso la misma técnica de varias capas: un pantalón interior de algodón que uso a modo de pijama por la noche y de pantalón interior por el día, un pantalón exterior, y si te vas a enfrentar a situaciones de frío extremo, unas mallas de atletismo en contacto con tu piel.

Desgloso ahora toda la vestimenta: - 1 Abrigo - 1 Cortavientos muy fino y ligero de poliéster - 1 Forro polar - 4 camisetas de manga corta, de esas de deporte con agujeritos, que se secan rapidísimo - 2 pantalones largos de verano con cremalleras para transformarlos en cortos (evitar vaqueros) - 1 bañador - 1 (2 si piensas pasar bastante tiempo en zonas frías) pantalón interior/pijama de algodón - Ropa interior para 4 días - Gorro, guantes y pañuelo/bufanda

Tanto la ropa interior como las camisetas, que son las prendas que más se ensucian, las lavo a diario si es posible, siempre a mano, y procuro que se sequen durante la noche y el día siguientes. Si no se secan, siempre hay que llevar bolsas de plástico vacías donde poder meterlas hasta llegar al siguiente alojamiento, o colgar la ropa en la mochila con imperdibles para que se vaya secando por el camino. La idea es no acumular ropa sucia, y así de paso no hay necesidad de cargar tantas mudas de recambio.

Un pequeño saco de dormir es quizá el extra que de más apuros te puede sacar

¿Saco de dormir?

El saco de dormir. Casi siempre he portado un saco de dormir ultra-ligero, que pesa 600 gramos y, si bien solo está indicado para proporcionar confort en temperaturas de 10ºC o más, es un elemento muy socorrido si te toca dormir en el suelo de un aeropuerto (como aislante); en un hostal carente de calefacción en invierno, como complemento de las mantas (a veces insuficientes) que te puedan facilitar; o para usarlo de almohada o abrigo extra para dormir en largos viajes de autobús, por ejemplo. Éste elemento no es indispensable, y dependerá más bien de la fecha del año en que viajes, los países por los que tengas pensado hacer ruta, así como de tu forma de viajar (te puede ser muy útil si haces todo lo posible por ahorrarte unos cuantos euros). Llevar un saco más grande y pesado, para temperaturas más extremas, es algo que solo deberías considerar si piensas hacer camping por tu cuenta en zonas heladas, con tienda de campaña incluida: pero eso es otra forma de viajar distinta.

Otros objetos

Por último, otros objetos que he considerado importantes durante los viajes: tapones para los oídos, ideales para abstraerte de los ronquidos en habitaciones compartidas; un candado; protector solar y labial; una pequeña toalla de mano; gafas de sol; una gorra; una navaja, que tendrás que adquirir una vez llegues a tu destino si no vas a facturar la mochila y si no vas a tomar aviones en un tiempo; linterna, solo si vas a pasar mucho tiempo en zonas aisladas de electricidad, pues para unos pocos días bien puedes usar la pantalla de la tableta o el móvil para iluminar el camino; fotos de carné para visados, así como fotocopias de pasaporte, y una tarjeta de crédito y dinero en efectivo escondido en algún bolsillo interior.

Respecto a productos de aseo personal, considero que cada uno debe contar con lo que considere necesario, eso sí, siempre con botes por debajo de 100 mililitros, y mientras menos, mejor. Lleva un cortauñas en vez de tijeras, pues no dan problemas en los aviones. Además, si en algún momento echáis de menos algún accesorio, tarde o temprano podréis comprarlo por ahí, tampoco hay que llevarlo todo de casa. Mi botiquín consiste en Paracetamol como único objeto indispensable, aunque dependiendo de a dónde vayas tendrás que ver si es necesario algún producto para recuperarse de una gastroenteritis, enfermedad muy usual en según qué zonas. Por el mismo motivo y en esas mismas zonas, ¡no olvides un rollo de papel higiénico!

Espero que os haya servido este análisis basado en mi experiencia personal, pero de todos modos no os preocupéis tanto por el equipaje, pues siempre habrá gente que te ayude si te falta algo, y más pronto que tarde podrás adquirir lo que necesites en algún lugar. Lo más importante que llevamos de viaje son las ilusiones que van por dentro.

Fotos | Juan Alberto Casado Mapa | Wikipedia En Diario del Viajero | Cómo dar la vuelta al mundo con menos de 10 kilos en la mochila (I) En Diario del Viajero | Cómo guardar la ropa para ahorrar espacio en la maleta

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