El éxito de 'Chernobyl' dispara las visitas turísticas a la zona

El 26 de abril de 1986, a la 01:23, en el segundo 45, el reactor número 4 de la central nuclear ucraniana de Chernobyl explota durante la realización de unas pruebas, dejando tras de sí más de 4000 muertos y contaminando 2000 kilómetros alrededor de la planta. Hoy en día, tras el accidente nuclear más grande conocido y dado el éxito de 'Chernobyl', la serie de HBO, dispara las visitas turísticas a la zona. El morbo vende.

Desde el estreno de la serie, que deja completamente desazonado a aquel que la ve, las visitas a la zona del desastre han aumentado entre un 30 y un 40%. La gente quiere ver la planta y la ciudad fantasma que quedaron en Ucrania tras la explosión, y las empresas especializadas en realizar los tours crecen.

Tras el accidente, estabilizada y descontaminada la zona, hasta diciembre de 2010 a la llamada "zona de exclusión" solo podía acceder el personal autorizado: científicos, médicos y, con una autorización muy difícil de conseguir, periodistas. Con el paso de los años se empieza a permitir el acceso de grupos turísticos autorizados mediante excursiones programadas de agencias. Ahora mismo hay dos trabajando en la zona.

La Central Nuclear de Chernobyl, o lo que queda de ella, está en Ucrania, a 110 kilómetros de la capital Kiev y a menos de 20 kilómetros de la frontera norte con Bielorrusia. Lo que ofrecen las empresas que trabajan llevando turistas a la zona (SoloEast, GammaTravel, Chernobyl Tours, Chernobyl Time y ChernobylWEL.COMe entre otras). Todas parten de Kiev ofrecen múltiples posibilidades: excursiones de un día de duración, tres o cuatro y siempre con las opciones de unirse a grupos ya existentes o hacerlo de manera privada. Todo eso marca las diferencias de precio, que van a oscilar entre los 82€ y los casi 400€. Sí, también se están haciendo tours que toman como reclamo la serie de HBO.

Prípiat, la ciudad fantasma

De aquello que se visita durante el tour, lo que más impresiona al turista es siempre la ciudad fantasma de Prípiat, que era donde vivía todo el personal que trabajaba en la planta y que está a escasos 4 kilómetros del reactor. Al día siguiente de la explosión se evacuó a todos los habitantes y ahora mismo lo que queda es un lugar abandonado que emerge en medio de la maleza pero con todo lo que existía entonces intacto. Allí el comunismo sigue vivo en cada rincón, salpicado de perros y animales salvajes que son los únicos que campan por allí a sus anchas.

Aunque el moverse por Prípiat libremente no está permitido, más allá de las zonas a las que te llevan los tours, hay una amplia zona de "paseo" por las zonas abiertas y que incluye el cartel con el nombre de la cuidad que marca el año de su fundación o el parque de atracciones, que es uno de los puntos más fotografiados.

Si que hemos visto como está el interior de muchos de los sitios de mano de fotógrafos autorizados o periodistas a los que se les ha dejado "meter las narices" algo más, y son esas fotos las que te ponen los pelos de punta. Espacios abandonados con los objetos que los convirtieron en hogares, en hospitales o escuelas, con recuerdos de la vida que los llenaba y que se truncó un mes de diciembre de 1986.

Lo que queda de la central nuclear

Desde la distancia, en un mirador instalado sobre el puente que cruza el río Prípiats se puede ver el sarcófago de hormigón con el que se cubrió ese fatídico reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl. Esa ha sido la manera de aislar el magma en el que se convirtió el combustible atómico. Desde 2016 se aumentó el sarcófago para hacerlo más amplio y seguro y de puede entrar en el hangar y la bóveda que lo recubre.


Las normas que rigen los tours

  • Imprescindible es que lleves tu pasaporte encima. Garantizan que nadie, aunque haya pagado el precio del tour y esté en la lista, entrará si no llevas el pasaporte encima (algo bastante lógico por cierto, si conocemos los problemas del país). Por lo demás, existen una serie de requisitos de vestimenta antes de entrar en la zona:
  • Chaqueta, camiseta o camisa de manga larga.
  • Pantalón de pierna larga (nada de pantalón corto, largos por la rodilla, ni faldas, ni leggings)
  • En los pies deberás llevar botas o calzado deportivo, que cubran completamente tus pies, nada de aperturas o partes descubiertas.
  • Antes de salir hay que firmar dos documentos, aceptando que no reclamarás a la administración de la zona de Chernobyl y a los organizadores del tour si alguna de tus posesiones resulta contaminada o si tu salud se deteriora, que puede o no puede ocurrir durante o después del viaje.
  • No se puede comer ni beber al aire libre.
  • Nada de apoyar pertenencias en el suelo, ni siquiera los trípodes de las cámaras.
  • Nada de traerse recuerdos, ya sea en forma de planta, minerales, o animalillos que estén sueltos por ahí. Tocarlos tampoco.
  • Beber auga de pozos y fuentes (cosa que parece bastante lógica, por cierto)

El aumento del turismo y las faltas de respeto

En esta web ya hemos hablado de las protestas que han generado las visitas masivas de turismo "sin sentimientos" a zonas de sufrimiento como pueden ser los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, o el monumento a las víctimas del Holocausto en Berlín. Nunca se debe de olvidar que han sido lugares de sufrimento extremo o que lo recuerdan con respeto.

No es el lugar para ir de visita a sacarse selfies con los que impresionar a amigos, y dado que sostienen que es seguro, tampoco es necesario cubrirse con trajes blancos y máscaras. Lo que sí es absolutamente innecesario en cambio son las fotos ligeras de ropa de ciertas instagrammers que ya ha ido retirando la red social.

Imágenes | Jorge Franganillo en Flickr

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