El Parc de la Mar, la mejor fachada de Palma de Mallorca

Es la primera Palma que se ve cuando llegamos en barco a la isla, y nos encanta asomarnos al Parc de la Mar en Mallorca porque sin duda es la mejor fachada marítima de Palma, su cara más reconocible y testimonio de un pasado en el que el mar bañaba las murallas de la ciudad.

Desde el Palacio Real de la Almudaina o desde el Paseo Marítimo podemos contemplar este gran espacio de uno de los principales parques urbanos de la ciudad, con nueve hectáreas de superficie.

El Parc está situado entre la muralla que rodeaba la antigua ciudad, ribeteada de vegetación en esta zona, y la Autovía de Levante, muy cerca de la Catedral o Seu y del Palau. Fue construido en los años 70, con bastante polémica por los distintos proyectos presentados, y finalmente el Parc de la Mar fue inaugurado en 1984.

Tras la construcción de la carretera y el Paseo Marítimo surcado por la carretera quedó un gran espacio vacío entre la nueva vía y la antigua línea de mar. Por suerte, la reivindicación ciudadana evitó que se hiciera un aparcamiento en la superficie, frente a la Catedral.

Hace siglos el Mediterráneo llegaba a los pies de la Catedral y del Palacio, como aún atestigua el gran lago con su géiser que finalmente fue hecho en el parque, frente a la Catedral, o el pequeño estanque con cisnes a los pies del Palau de l'Almudaina, hasta donde llegaban los reyes en sus barcos.

El gran lago es de agua salada, ya que está excavado sobre la superficie ganada al mar, y precisamente quiere recordar el mar que antiguamente tocaba la muralla.

Alrededor del lago hay una gran explanada pavimentada con árboles (en la parte subterránea, un aparcamiento), alguna cafetería, también hay un espacio para actuaciones con una colorida carpa junto a la muralla y en el extremo oriental del parque está la parte más verde, con cesped, árboles y un área infantil de juegos.

También vemos un curioso conjunto escultórico de piedra que podría representar ruedas de molino, tal vez homenajeando a estas construcciones típicas en la isla, junto a otras obras geométricas más abstractas. También destaca la escultura de bronce y cemento "Hacia el sur", que aparece en la fotografía que encabeza este artículo.

Si nos fijamos en la muralla, observaremos la puerta conocida como boca de la Portella, que nos lleva al patio del edificio del Colegio de Arquitectos (en el que por cierto, he pasado algún rato que otro). Hay otra boca que está cerrada y corresponde al túnel de un tren que transportaba el carbón desde la plaza de España hasta el puerto.

En la zona más concurrida, la que da acceso al Palau y a la Catedral, artistas callejeros buscan unas monedas con sus disfraces para fotografiarnos con ellos o haciendo de esculturas humanas. Fijaos en esta zona en el reloj de sol de mármol que hay en el suelo, que no lleva llevar "gnomon" (su "aguja") ya que nuestra propia sombra es la que determina la hora.

En verano podemos asistir a sesiones de cine al aire libre, tomar algo en sus cafeterías con unas vistas inmejorables o simplemente tumbarnos en el césped a descansar. Pasear por el Parc de la Mar siempre nos traerá preciosas imágenes de la fachada marítima de Palma de Mallorca.

Fotos | Eva Paris
En Diario del viajero | Un día en Palma de Mallorca, ¿qué ver?

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