El refugio de Andreu Buenafuente: una masía de 1900, unas termas romanas de 2.000 años y un castillo del siglo XI

Buenafuente
  • Cabrera de Mar, en el Maresme, es el pueblo al que el humorista acude a descansar con Silvia Abril y sus hijos

  • Termas de Ca l'Arnau, santuario de Can Modolell y castillo de Burriac, a media hora de Barcelona según el medio que lo cuenta

Redacción Diario del Viajero

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Cabrera de Mar, en el Maresme, es el pueblo en el que Andreu Buenafuente se refugia cuando quiere apartarse de los focos junto a su pareja, Silvia Abril, y sus hijos sin alejarse demasiado de Barcelona. Lo hacen en una masía de 1900, de piedra y de arquitectura tradicional catalana, reformada después con comodidades actuales sin perder su carácter y lo hacen en un pueblo del que se puede contar bastante más.

Se trata de un municipio pequeño (unos 5.014 habitantes en 2024) con un pasado que nos lleva muy atrás. Situado en el cerro de Burriac, Su historia se remonta a la época íbera, en la que era un poblado que tuvo su mejor etapa entre los siglos VI y III antes de Cristo y que en el siglo II a.C. exportaba vino y acuñaba moneda. De hecho, bajo el paisaje actual hay capas de ocupación que van de los íberos a los romanos, y la mejor muestra son las termas de Ca l'Arnau.

Éstas están fechadas en época republicana, entre el siglo II y el I a. C. Actualmente queda un conjunto muy temprano y bien conservado, con pocos paralelos. Se levantaron en un edificio de unos 450 metros cuadrados con tres salas principales (el vestuario, la sala templada y la caliente) y salieron a la luz en 1997, durante unas obras de urbanización. Actualmente son un yacimiento de uso científico, sin horarios ni entradas, así que, si se quieren visitar, es mejor preguntar en el ayuntamiento antes de hacer planes para ello.

A los pies de Burriac está también Can Modolell, que fue un santuario romano donde se rindió culto durante mucho tiempo a Mitra, una divinidad de origen oriental y de tipo mistérico. Aparecieron altares dedicados a Kautes (cuya datación daría el testimonio mitraico más antiguo de la península), una mesa de altar con relieves y ofrendas a Silvano y Neptuno. La función exacta del lugar sigue en debate, porque se identificó primero como una villa y luego como un mitreo.

Y sobre todo ello, tenemos el castillo de Burriac, a 401 metros de altura y visible desde buena parte del Maresme. Está documentado desde 1017, pero las fuentes que hemos podido abrir recogen su primera mención en 1023, como "Castrum Sancti Vicentii". El origen de la fortificación está en el siglo XI, y en su cima hubo antes una construcción probablemente militar romana de los siglos II y I a.C. Lo que vemos hoy procede sobre todo de la reforma de Pere Joan Ferrer a partir de 1473, y el recinto está consolidado y se puede visitar.

El Mediterráneo, por último, queda a un paso: cerca tenemos una playa larga y ancha de unos 2,3 kilómetros entre Vilassar de Mar y Mataró, a unos tres del núcleo, con la autopista C-32 como vía rápida hacia la capital. Barcelona queda a media hora y Madrid a lo que tarde el AVE.

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