Las 7 bombonerías más famosas del mundo

Los chocolateros siempre han tenido fama de ser los mejores embajadores del lujo y del buen gusto por su empeño en unir lo bello y lo bueno, para hacer de la experiencia de probar uno de sus elaborados un gesto capaz de rendir homenaje a todos los deliciosos sabores que suelen contener.

Hoy nos gustaría que nos acompañaséis a hacer un repaso por esas exclusivas bombonerías que son el resultado del genio de la auténtica artesanía chocolatera, que ofrecen productos fabricados en pequeñas cantidades - esencialmente con cacao y únicamente con materias primas nobles y con muy poca azúcar -, para que quien así lo desee pueda comprar y disfrutar del chocolate más exquisito.

Oriol Balaguer - Barcelona (España)

Oriol Balaguer es uno de los grandes maestros chocolateros que tenemos en nuestro país. Sus bombones están todos elaborados de forma artesanal y con ingredientes de primera calidad como el Cacao Grand Cru – procedente de las plantaciones de cacao de Venezuela, Trinidad y Santo Tomé. Balaguer suele emplear un 70 por ciento de chocolate negro y un 40 por ciento de chocolate con leche en su elaboración.

Sus creaciones son, posiblemente, las piezas más conceptuales que se puedan encontrar en el mercado. Pequeñas obras de arte para los amantes del diseño y la creatividad con diseños que sorprenden a la vista y al paladar pues muchas veces adquieren formas que parecen desafiar a la gravedad. Todos sus productos suelen hacer alarde de su expertise y tienen todos un toque muy Arty.

Mamá Framboise - Madrid (España)

Tras alcanzar el éxito con su pastelería de aire provenzal de la calle Fernando VI, Mamá Framboise ha inaugurado un nuevo espacio de aire industrial, urbano y cosmopolita, que transportará a los más golosos a las entrañas de una fábrica de dulces. La apertura del nuevo local coincidió con la presentación de una nueva línea de bombones a los que han llamado Alejandro Montes Chocolatier, como su fundador, que se ha especializado también en la elaboración de trufas y de monas de chocolate de gran tamaño. Piezas artísticas que sólo elabora por encargo.

Teuscher – Zurich (Suiza)

Suiza tardó mucho en fabricar chocolate pues no estaba bien visto por los ciudadanos virtuosos por considerarlo un afrodisíaco. Sin embargo, a partir de 1830, a ellos debemos la creación del chocolate con avellanas y del chocolate con leche que reducía el gusto amargo del chocolate, y también su textura grumosa para darle su característica textura aterciopelada que hoy conocemos.

La bombonería Teuscher propone cientos de especialidades realizadas con chocolate siguiendo recetas tradicionales, que se han venido heredado de generación en generación. En su fabricación se han utilizado únicamente los mejores ingredientes sin adictivos químicos. Teuscher está especializada también en deliciosas trufas de chocolate.

Neuhaus – Bruselas (Bélgica)

Cuando se trata de chocolate, Bélgica tiene con qué satisfacer el gusto de todos. Allí se pueden visitar el museo del chocolate, hacer el camino de los chocolates, asistir al desfile de moda del chocolate e incluso ver una escultura de un coche de tamaño natural hecho con 800 kg de chocolate belga. Bélgica es también el país de origen de la almendra garapiñada también conocida como praliné. Los fabricantes de chocolate belga siguen utilizando las bayas de cacao procedentes del Congo (África) porque consideran que tienen un sabor más fuerte y más aroma que las habas más dulces de Sudamérica.

Hace 150 años, el farmacéutico Jean Neuhaus recetaba píldoras de chocolate para combatir la depresión. En la actualidad, la maison Neuhaus ya no vende medicamentos pero en ella encontraremos todo lo necesario para procurarnos una dulce euforia. Aquí se vanaglorian de haber sido quienes inventaron el praliné, y todavía hoy podemos saborear algunas creaciones fabricadas respetando la receta original. Los más emblemáticos, Caprices y Tentation fueron creados por motivo de la Exposición Universal en 1958.

Pierre Marcolini – Bruselas (Bélgica)

El chocolate apareció en Francia en el siglo XVII. Muchos le atribuyeron virtudes terapéuticas, digestivas o reconstituyentes por lo que se vendía en las farmacias.Al igual que ocurre con el vino, el chocolate francés debe ser puro, rico, intenso. El paladar francés en seguida se inclinó por el chocolate negro por sus delicados aromas. El chocolate francés ha sabido reinventarse transformándose en un arte, y el chocolatero en un artista.

Pierre Marcolini es un maestro chocolatero de origen veronés (italiano) que, cada año, recorre el mundo (Sudamérica, México, Madagascar, Trinidad, etc.) a la busca y captura de las mejores bayas de cacao que pueda encontrar. Luego, en su taller de Bruselas, este alquimista del gusto las mezcla con sutiliza y trabaja sobre sus aromas originales para ofrecer sabores inigualables. De esta forma, Marcolini perpetúa la tradición de los inventores del chocolate siempre en pos de sabores inéditos.

Pierre Hermé – París (Francia)

Francia se distingue por la finura de sus ganaches y sus pralinés donde los sabores afrutados, salados y florales procuran armonizarse en recetas tradicionales. Aunque existen diferentes definiciones para referirse al chocolate de lujo, la mayoría de los connaisseurs están de acuerdo en los siguientes criterios: ingredientes de calidad, una preparación minuciosa, mucha habilidad y una presentación artística.

Entrar en la chocolatería de Pierre Hermé es entrar en un universo de gustos, sensaciones y de placer. Un lugar donde poder descubrir todas las originales creaciones de este heredero de cuatro generaciones de maestros chocolateros de origen alsaciano. Sus elaborados se distinguen porque elimina la decoración excesiva o inutil, y también porque utiliza tanto el azúcar como la sal para revelar todos los sabores. Todo este expertise hace que se le haya calificado como el Chocolate Emperor, pero su más preciado galardón es el reconocimento lleno de admiración de los golosos de todo el mundo.

Puccini Bomboni – Amsterdam (Holanda)

Situado detrás del Oude Kerk, el edificio más antiguo de Amsterdam, justo en frente de la estatua de Multatuli, en la maravillosa bombonería de Puccini se oculta uno de los lugares más sorprendentes de la ciudad. Sus bombones rellenos con frutas se venden en unas refinadas cajitas azules con un lazo beige. Se nota que sus fundadores son italianos, pues muchos de sus elaborados están hechos con chocolate gianduja con avellanas del Piamonte.

Vosges Haut Chocolat – Chicago (Estados Unidos)

Katrina Markoff, que se formó estudiando en la escuela culinaria Cordon Bleu de París, descubrió su gran pasión por el chocolate. Esta maestra chocolatera abrió un chocolatería artesanal a la que bautizó con un nombre francés y donde vende mezclas tan insólitas como el chocolate con bacon con el que fabrica sus bombones y pralinés.

Les Vosges es la plaza más antigua de París, y está ubicada en Le Marais, el barrio más hipster de la Capital de la Luz. Katrina también ha utilizado la palabra Haut, como Haute Couture, asociada al chocolate. Ya sólo con ese nombre podemos adivinar cuál es la filosofía de esta maestra chocolatera a la hora de elaborar sus magníficas creaciones.

Fotos | Jochen Jansen, Nooschi, Vincent Bourdon, Edoderoo, Facebook Puccini
Diario del Viajero | Los que comen chocolate, engordan menos: ¡vámonos a los mejores sitios del mundo para comer chocolate!

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