Santorini (Grecia), el atardecer más bello de Europa (I)

Son muchas las listas de los mejores lugares del mundo para ver el atardecer que circulan por Internet. Prácticamente todas tienen algo en común, incluyen la isla griega de Santorini en los primeros lugares de la lista.

Y es que ciertamente, la imagen del pueblecito de Ía (Οία) es impresionante, con sus casitas blancas y tejados azules sobre la antigua caldera del volcán de Thera. De hecho, es quizá el paisaje griego más reproducido en postales y cuadros, más incluso que la mismísima Acrópolis.

Las hijas del volcán

En realidad, el nombre de Santorini no hace referencia a una isla, sino a un archipiélago. Este conjunto de islas nació de una enorme explosión volcánica, que destrozó literalmente la antigua isla de Thera. En una foto aérea, se puede apreciar como las islas forman un círculo en torno a lo que fue la caldera.

La isla principal se sigue llamando Thira (Θήρα) aunque siempre se le suele llamar Santorini, sin más. La pequeña isla de Thirasia se sitúa frente al pueblo de Ía y es la única habitada aparte de Thira. Hay otras cuatro islas deshabitadas.

La catástrofe del volcán de Thera se suele relacionar con la leyenda de la Atlántida, y se cree que el tsunami originado por la explosión tuvo relación directa con el declive de la civilización minoica de la isla de Creta (situada unos 100 kilómetros al sur).

Ía

La imagen de Ía, como hemos comentado, es la más reproducida de Grecia. Su arquitectura única mezcla las kapetanea (casas de los capitanes de la época veneciana) con las yposkafa, las pequeñas viviendas excavadas en la ladera, en las que vivía el resto de la población.

Completan la postal las pequeñas y típicas iglesias blancas de cúpulas azules. Curiosamente, una de las consecuencias del dominio veneciano es la existencia de una importante minoría católica, en un país donde la religión ortodoxa forma parte de la vida cotidiana.

Firá e Imerovigli

La villa de Firá (Φηρά) es la capital de la isla. Comparte el mismo estilo arquitectónico que Ía, pero no está construido a lo largo de la ladera sino sobre ella, a una altura de 400 metros.

La única carretera que conecta Firá con su puerto es un pintoresco camino que serpentea la caldera y es practicable únicamente a pie… o a burro. En la actualidad también existe un funicular cubriendo el trayecto. Junto a Firá se encuentra el pueblo de Imerovigli, muy similar pero más pequeño.

Aún nos quedan cosas que contar sobre este bello lugar en una segunda entrega, pero antes de cerrar este post me gustaría agradecer a Alberto (compañero de fatigas de mi aventura griega) por haberme prestado sus fotografías.

Imágenes | Alberto Sánchez
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