Una cueva de España sellada durante 16.800 años conserva una vivienda de la Edad de Piedra con 4.614 objetos

La Garma 1
  • La Garma guarda una cabaña de cazadores magdalenienses de unos 16.800 años que los arqueólogos Pablo Arias y Roberto Ontañón presentaron a finales de noviembre de 2023

  • Entre los hallazgos hay una falange de uro grabada con un rostro humano, colgantes y restos de leones de las cavernas

Redacción Diario del Viajero

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La cueva de La Garma, en Cantabria, esconde un rincón doméstico que ha llegado hasta nuestros tiempos casi como lo dejaron sus ocupantes hace unos 16.800 años: una cabaña de cazadores del Paleolítico superior con 4.614 objetos documentados, como se dio a conocer en rueda de prensa a finales de noviembre de 2023. 

Una casa de cinco metros cuadrados

En la galería inferior, a unos 90 metros de la entrada de la cueva, encontramos un espacio ovalado de unos cinco metros cuadrados, delimitado por bloques de piedra y estalagmitas que sostenían una estructura de palos y pieles apoyada en un saliente de la pared, con una pequeña hoguera en el centro. Y todo, claro, bastante bien conservado gracias a que la entrada original de la cueva quedó sellada de forma natural hace unos 16.000 años, lo que protegió el campamento durante milenios.

En ella se han encontrado todo tipo de restos. Hasta 4.614 objetos nada menos, compuestos sobre todo de huesos de ciervo, caballo y bisonte, a los que se suman unas 600 piezas de sílex, azagayas, agujas, conchas marinas y un protoarpón. "Hay miles de restos en el suelo, son los residuos de la actividad de un campamento" resumía Ontañón, director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria en la presentación. Son objetos que cuentan como se fabricaban herramientas de piedra, asta y hueso, y como se procesaban las presas y se trabajaban las pieles.

Leones y hueso grabado, un pieza única

Entre los objetos hallados, lo que más destaca es una falange de uro (un bovino salvaje hoy extinto) perforada y grabada con la figura de un uro y un rostro humano muy esquemático. Según los investigadores a cargo del yacimiento, está considerada única en el Paleolítico europeo. También hay adornos personales: varios colgantes, uno de ellos hecho con concha marina.

En la misma galería inferior aparecieron además restos de leones de las cavernas, una especie que desapareció de Eurasia hace unos 14.000 años. Los analizó un estudio publicado en PLOS One en 2016: nueve falanges (huesos de las garras) de un mismo adulto, ocho de ellas con cortes compatibles con separar las garras de una piel que conservaba las zarpas. De ahí la idea de que el animal pudo aprovecharse por su piel, aunque los autores admiten que no está claro que sea un caso inequívoco de despellejamiento y que cabe también el carroñeo.

Para seguir extrayendo información sin alterar un espacio que permaneció aislado durante milenios, el equipo recurre a técnicas no invasivas, como la tomografía continua del suelo, la cartografía en 3D o la espectrometría de masas. Arias, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria, lo plantea así: "Nuestra idea es mantener esta estructura tal y como la hemos encontrado".

Imágenes | Wikimedia

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