Para disfrutar de hermosos paisajes alpinos no hace falta salir de España. En el pirenaico Valle de Arán los puedes encontrar sin necesidad de cruzar fronteras. Allí tienes lo que algunos llaman la "Baviera española", por sus praderas verdes, sus bosques y sus pueblos de piedra. Hay quienes también lo llaman la "Suiza catalana y lo llamemos como lo llamemos, allí tenemos montañas de más de 3.000 metros, lagos glaciares, un santuario de altura y hasta una lengua propia.
Pirineo con sabor alpino y románico
Este valle ocupa el norte del Pirineo leridano, encajando en la vertiente atlántica, con el Garona como río principal camino de Burdeos. Esa orientación explica buena parte de su carácter. La cumbre más alta es el Tuc de Molières, con 3.010 metros de altura, y por debajo encontramos praderas de altura y bosques de abetos y hayas.
Para llegar allí tenemos unos unos 320 kilómetros desde Barcelona, por la A-2 y la A-14 hasta Lleida y después por la N-230, que pasa por Pont de Suert. Desde Madrid la cuenta sube a cerca de 600 kilómetros, pasando por Zaragoza. Pero se puede llegar usando autobuses regulares de Alsa desde Barcelona y Lleida, aunque para moverse por la zona, de pueblo en pueblo, el coche sigue siendo lo más práctico.
Lo más recomendable para comenzar nuestra visita es empezar por Vielha, la capital, situada a orillas del Garona justo donde se le une el Nere. Su casco antiguo de calles estrechas y casas viejas dicen que recuerda a Baviera. A poca distancia tenemos Arties y su iglesia de Santa María, uno de los referentes del románico aranés. Más arriba queda Bagergue: a 1.419 metros, es el pueblo más alto del valle y, desde 2019, es uno de los uno de Los Pueblos más Bonitos de España.
En el extremo nororiental del valle, junto al río Noguera Pallaresa, nos espera el santuario de Montgarri. Sus orígenes se remontan al siglo XII, y durante siglos fue hospital de montaña para viajeros y el principal punto de reunión de rebaños y ganaderos de la zona.
El edificio actual, del siglo XVI, cuenta con una torre campanario esbelta y de planta octogonal con inscripciones que lo fechan en 1671 y 1695. Su silueta recuerda sin duda a los castillos alpinos.
Un valle con lengua propia
En el Valle de Arán se habla aranés, una variante del gascón, uno de los dialectos del occitano según el Conselh Generau d'Aran y reconocido como lengua oficial, junto al catalán y el castellano, en toda Cataluña. Además, los topónimos de Arán tienen como única forma oficial la aranesa.
El occitano se habla también en el sur de Francia y en algunos valles del Piamonte, en Italia, pero es en Arán donde goza de mejor estatus. De hecho, el aranés es la única variedad occitana del mundo que ha llegado a ser oficial.
Paraíso del senderismo
El valle tiene cuatro entradas al Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici y desde sus pueblos salen rutas hacia lagos. Éstos son casi todos de origen glaciar, como es el caso de los del circo de Colomèrs, el de Mar o los de Saboredo.
Para los que disfrutan caminando hay más de 300 kilómetros de senderos. Una buena ruta para disfrutar de la naturaleza la tenemos en el Camino de Colomèrs, el sendero que sale de los Banhs de Tredòs y pasa junto a un bosque de abetos y pino negro. Otra buena opción la tenemos en Bossòst, uno de los abetales está entre los potencialmente más productivos de todo el Pirineo.
Otra de las más conocidas lleva a la Artiga de Lin y los Uelhs deth Joèu, lugares por los que vuelve a salir el agua que se cuela bajo tierra en el Forau d'Aigualluts, al pie del glaciar del Aneto, en la parte aragonesa del Pirineo. Y si lo tuyo son las cascadas, tampoco te puedes perder la ruta del Saut deth Pish, un salto de agua de casi 20 metros rodeado de bosques de hayas y abetos.
Ese paisaje de agua, roca y coníferas es el que ha alimentado la comparación con los Alpes bávaros, aunque sea más poética que exacta.
Imagen | Wikimedia
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