La ciudad favorita de la clase media para una escapada en octubre es el "templo del vino": Patrimonio de la Humanidad, gastronomía marinera y a sólo dos horas de España

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  • Oporto, una ciudad que se puede visitar en un fin de semana

  • Kopke, es su bodega más antigua, y es hoy también un hotel Tívoli

Redacción Diario del Viajero

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¿A qué distancia hay que viajar para llegar a una ciudad de postal? Si elegimos Oporto, poco y, además, para disfrutar de esta "pequeña Lisboa", no hacen falta más de dos o tres días. Eso sí, serán días intensos, repletos de visitas a su patrimonio, sus cafés y por supuesto, su vino, todo ello con el Duero como telón de fondo. 

Una ciudad que se visita en un fin de semana

Bildundso

Además, nosotros los españoles somos afortunados, la tenemos aquí al lado, ya que somos los vecinos más cercanos de Portugal así que, quien ya conozca Lisboa tiene aquí un destino ideal esperando.

Imprescindible llevar un buen calzado, cómodo para caminar, porque Oporto se puede recorrer andando, pero sus cuestas y suelo empedrado, ponen a prueba a cualquiera. Mejor dejar los zapatos bonitos en la maleta.

El centro histórico es Patrimonio Mundial desde 1996, un reconocimiento que según la UNESCO abarca también el puente Luís I y el monasterio de la Serra do Pilar. Si llegas en tren, te encontrarás con la la estación de São Bento, que tiene su historia: se levantó sobre un antiguo convento y se inauguró en 1916. Es una de las estaciones de tren más bonitas del mundo, y en ella, lo más llamativo es su vestíbulo, con más de 20.000 azulejos azules pintados a mano por Jorge Colaço, que empezó a colocarlos en 1905, mucho antes de que el edificio estuviera listo. 

Desde allí se llega fácilmente a la Catedral, la Rua das Flores, el Palacio de la Bolsa y la iglesia de São Francisco, más el Bolhão y la Rua de Santa Catarina, hasta bajar a la Ribeira. Y al otro lado del puente Luís I espera Vila Nova de Gaia.

Rostyslav Savchyn

Gaia es donde reposa el vino que dio fama a la ciudad desde el siglo XVII. Allí queda Kopke, una de las bodegas de más renombre de la ciudad que además presume de ser la más antigua, fundada allá por 1638 por el comerciante alemán Nicolau Köpke. Casi cuatro siglos después, sus bodegas acogen el hotel Tívoli Kopke, de la cadena Tivoli, nacida en Lisboa en 1933.

Antes de dejar Oporto, queda hacer esa foto que justifica el viaje. Desde la ribera, las casas de colores, estrechas y de varias plantas, bajan hacia el agua como resbalando por la colina, y delante amarran las embarcaciones tradicionales del vino. Es la postal que todo el mundo se trae, y con razón.

Foto |  Rperucho

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