El Royal Yatch Britannia, la antigua casa flotante de la Familia Real Británica

Si al igual que yo estáis totalmente enganchados a 'The Crown', su perfecta ambientación y sus localizaciones seguro que estabais deseando que llegara la segunda temporada. Una de esas grandes localizaciones es el Royal Yatch Britannia, la antigua casa flotante de la Familia Real Británica, con todo lujo de detalles es como visitarlo en la realidad.

Durante 43 años el Royal Yatch Britannia dio un perfecto servicio y sirvió de medio de transporte y lugar de vacaciones de la familia real, además de concebirse como buque hospital en tiempo de guerra. Ahora mismo está en dique seco en Leith, Edimburgo, y es una visita más que recomendable.

El Britannia fue el barco real número 83 desde que Charles II llegó al trono en 1660. Además de ser el segundo que llevó ese nombre. Construido en 1954 llegó a navegar más de un millón de millas náuticas alrededor del mundo. Lo encargó el padre de la actual Reina pero fue ella la que realizó la botadura. Lo que cuentan y lo que se puede apreciar en la visita, es que ella quería sentirse cómoda en los viajes, que fuera un remanso de paz y que diera la sensación de hogar. Vista la sencillez y la decoración, en la que se implicó totalmente, es como una casa de la campiña inglesa.

La visita se hace en la Ocean Terminal en Leith, Edimburgo, accediendo desde un centro comercial. Más de 300.000 personas lo visitan cada año. Entras preparado para pasarte un par de horas disfrutando de la historia y descubriendo cómo eran las vacaciones de la familia real, lejos de los curiosos ojos de la gente. Además, si quedas tan encantado con la visita puedes alquilarlo para una cena o recepción si quieres. Tal como hizo Zara Phillips en la fiesta previa a su boda.

Entre las estancias que visitas (desde fuera) están las habitaciones del capitán y el segundo de a bordo, salones y comedores de oficiales, bares de marineros y por supuesto, las habitaciones privadas de la familia real.

La habitación de Isabel II es una sencilla habitación con una cama pequeña, con una colcha decorada con un ligero estampado, que también aparece en el cabecero y una pequeña zona de descanso junto al tocador. Desde luego nada hace que parezca un camarote de una persona de tan alta alcurnia. Si agudizáis la vista podéis ver marcos de fotos con instantáneas de la familia que suponían algo para la Reina, una sensación de hogar, vamos.

Tiene una puerta que conecta con el del Duque de Edimburgo, que es muy similar. Hombre de mar, marinero, en ese camarote vivió durante meses en su ruta por la Commonwealth, e incluso desde allí emitió un mensaje radiofónico de felicitación navideña.

Al otro lado del pasillo hay más camarotes, entre ellos el del Príncipe de Gales, que utilizó el barco para pasar su luna de miel con Lady Di, lejos de los curiosos ojos de la prensa. La primera cama doble del Britannia está en esa estancia, y la hizo llevar él para su noche de bodas. La decoración es igual de austera que la de los camarotes de sus padres.

El comedor de lujo, el de las fiestas, es una de las estancias que puedes alquilar para una de tus celebraciones. Desde luego es un marco incomparable y no escatimarán en lujos si así lo deseas. No creo que sea muy económico, pero desde luego sabes que estarás en el mismo sitio en el que reyes, presidentes y embajadores compartieron mesa y mantel con la Familia Real Británica.

Una vez que has admirado el comedor y todos los recuerdos que hay en las vitrinas que lo rodean, todos regalos realizados por diferentes países a la familia real encuentras de frente el salón oficial, lo que vendría siendo la sala de estar de cualquiera de nuestras casas, y esa es la sensación que uno tiene, con su chimenea, sus cómodos sofás, teniendo como único lujo un gran piano en una esquina. Bueno, y una pequeña estancia donde estaba permanentemente un camarero para proporcionarles cócteles a los invitados y pasajeros.

Entre la tripulación había orquesta, no muy grande pero sí los suficientes para animar cualquier velada si así fuera necesario. Como curiosidades respecto a los oficiales y marineros que iban en el Britannia, las tareas de mantenimiento y limpieza se realizaban en horarios nocturnos para no importunar a la familia y por el barco se les permitía ir a cabeza descubierta para que no se vieran obligados a saludar oficialmente (ni ellos ni la Reina) cada vez que se cruzaran.

Ya hemos dicho que una de las funciones para las que estaba preparado era para servir de buque hospital en tiempo de guerra, aunque nunca se utilizó. Si la Reina iba a bordo, también lo hacía el cirujano real y disponía de médico, enfermeros y hasta un pequeño quirófano. Todo sigue intacto hoy en día y a la vista de todos los visitantes.

Un barco tan grande y con tanta gente también tenía que soportar un gran servicio de lavandería, con grandes lavadoras y secadoras, a las que llegaba toda la ropa marcada y numerada. Eso sí, la ropa de la Familia Real se lavaba por separado, con su punto de razón, sólo imaginad que un calcetín mal distribuido llegara a teñir la ropa interior de su Graciosa Majestad.

Hoy en día cruzas y puedes descansar en los pubs de los marineros, donde puedes ponerte sus ropas hasta llegar a sus camarotes más estrechos, con menos lujos y desde luego mucho más ocupado. Con sus duchas colectivas. En esa parte de la visita hay también una tienda de caramelos en la que no puedes evitar picar y comprar algo de fudge.

La última estancia que visitas es la sala de máquinas más reluciente que hayáis visto jamás. Suponemos que durante su uso, aunque se mantuviera en perfecto estado de revista dada su condición de buque real, tendría algo más de grasa.

Si tras la larga visita (o en medio de ella) has quedado cansado, puedes volver a una de las cubiertas donde hay un cómodo café en el que comer o merendar con vistas al mar y disfrutar como podría haberlo hecho la familia real.

El Royal Yatch Britannia en datos

  • Asignado el 11 de enero de 1954 y dado de baja el 11 de diciembre de 1997
  • 126 metros de eslora, 17 metros de manga y 4,6 metros de calado
  • Navegaba a 21 nudos y tenía una autonomía 4400 km
  • Tripulación total de 217 hombres de mar y oficiales además de un pelotón de infantes de marina reales
  • Siempre había flores frescas en los jarrones, que se recogían en los puertos y se mantenían perfectas en las neveras. Muchas eran de los propios jardines de palacios reales.
  • En cubierta hay un Rolls-Royce Phantom V utilizado como coche real en los años 60

Nota curiosa

Si os habéis fijado en muchas de las fotos hay peluches de corgies escondidos por las diferentes estancias. Es un pequeño juego que se plantea a los visitantes que al final de su recorrido tienen que acertar cuantos se esconden a lo largo del barco para poder ganar uno.

Las entradas se pueden conseguir con facilidad en el mismo sitio o si preferís podéis llevarlas reservadas para evitar colas y en su caso no quedaros fuera de algún evento especial. Además la puedes convertir en un pase anual. Es muy fácil llegar en autobús desde el centro de Edimburgo y desde luego tiene bien ganada su fama como la atracción más visitada de toda Escocia.

Imágenes | Viola de Lesseps y Royal Yatch Britannia

También te puede gustar

Portada de Diario del Viajero

Ver todos los comentarios en https://www.diariodelviajero.com

VER 1 Comentario