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Tras los pasos de Harry Potter por Edimburgo
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Tras los pasos de Harry Potter por Edimburgo

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Mucho se ha hablado de los lugares que tienes que visitar si eres un auténtico fan de la saga de J.K. Rowling porque son fácilmente reconocibles en las películas, pero hoy desde Diario del Viajero os queremos llevar al origen, a esos sitios que no salen en las películas pero que sí ayudaron a construir ese universo mágico. Nos hemos marchado tras los pasos de Harry Potter por Edimburgo y nos ha encantado.

Sigue habiendo un cierto misterio, una cierta parte de leyenda y un bastante de realidad, pero aquí estamos para que veáis con vuestros propios ojos aquello que inspiró a la autora a escribir, que saber de una vez por todas que la imaginación es fuerte, pero que las ideas vienen de algún lado, y Edimburgo fue el lugar perfecto.

The Elephant House

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Según la inscripción de su puerta, The Elephant House, en George IV Bridge, se autocorona como el lugar de nacimiento de Harry Potter pero no es del todo cierto. Cuando J.K.Rowling se mudó a Edimburgo con su hija recién nacida el libro ya venía algo avanzado desde Oporto (de ahí esa inspiración que encontró en Lello e Irmao), pero sí que es verdad que pasó ahí horas y horas dándole forma y continuando la historia. La falta de calefacción en casa y el ambiente agradable ayudó mucho, pero lo que veía por la ventana más aún.

Antes de elegirlo como su "campamento base" pasaba también muchas horas en un sitio llamado Nicholson's Café en Nicholson St., pero cerró. Hoy en día se llama Spoon y tiene un placa que recuerda que ahí se gestó la saga también.

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Esta es la vista desde las ventanas traseras de The Elephant House y en ese Cementerio de Greyfriars encontró puntos claves que se ven a lo largo de toda la novela. Por cierto, al entrar te avisan que están encantados de recibir a fans de la saga, y que si no quieres tomar nada sino entrar, dar una vuelta respetuosa sin molestar a los clientes, e incluso sacar alguna foto, hagas una pequeña donación de una libra que irá para una organización sin ánimo de lucro.

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Eso sí, una vez que entras no puedes dejar de visitar el cuarto de baño. Lo que en otro lugar lo mismo las autoridades sanitarias clausurarían (está limpio, pero el aspecto es peculiar) aquí es un auténtico santuario de los seguidores del niño mago: no hay ni un centímetro sin tinta en paredes, espejos, sanitarios y casi si me descuido, suelos. Vandalismo fan en estado puro. Peculiar cuando menos.

Cementerio de Greyfriars

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El Cementerio de Greyfriars es un lugar unido a partes iguales a la leyenda negra de la antigua prisión de los Covenanters y a la preciosa historia de Greyfriar's Bobby, un perrito que permaneció 12 años junto a la tumba de su amo y que tiene su estatua y su sepultura a la entrada del lugar. Los cementerios en esta ciudad poco tienen que ver con lugares sagrados y llenos de triste, sino que se asemejan casi a parques por los que se pasea: quizás en una de esas visitas J.K. Rowling se encontró de sopetón con la lápida de William McGonagall, poeta, uno pobre y malo, pero que da su nombre a la "jefa" de la casa Gryffindor, Minerva McGonagall.

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Pero es que adentrándose un poquito más en el cementerio, si has entrado por la puerta principal, debes cruzar la muralla de piedra por la puerta, girar a la derecha y caminar casi hasta el final. En la pared encontrarás una lápida dedicada a un padre y un hijo llamados Thomas Riddle. Efectivamente, podemos decir que es la tumba de Voldemort, que en su forma humana era Tom Marvolo Riddle.

George Heriot’s School

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Justo pegada a la tumba de McGonagall hay una verja que separa el cementerio de una de las escuelas privadas más prestigiosas de todo Edimburgo: George Heriot's School. Tras esos muros los alumnos tienen que hacer un examen para que los asignen a cada una de las cuatro casas en las que se distribuyen, cada una con sus colores y con "competiciones" entre ellas: Lauriston (verde), Geyfriars (blanca), Rayburn (roja) y Castle (azul).

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El imponente edificio es visible desde varios puntos de Edimburgo y uno de ellos es desde la explanada del Castillo de Edimburgo, donde se puede admirar en toda su grandeza. Paradójicamente fue fundada en el siglo XVII por George Heriot para proporcionar educación y asilo a los niños huérfanos de la ciudad y ahora tiene más de 1.600 alumnos cuesta entre 8.000 y 13.000 euros por año. No obstante, parece ser que la educación es gratuita para niños que hayan perdido a uno de padres o para familias con pocos recursos.

La escuela no admite visitas habitualmente, pero sí que se puede entrar en el Open Doors Day en el mes de septiembre y también según Visit Scotland en verano, cuando no hay clases.

Victoria Street

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Una de las calles más pintorescas de todo Edimburgo, con sus fachadas pintadas de colores y montones de pequeñas tiendas es Victoria Street, de ahí se dice que J.K.Rowling tomó la idea del Callejón Diagon, que luego en las películas toma la forma real de Ledenhall Market en Londres. Incluso hay una tienda de productos de broma como la que abrieron allí los hermanos Weasley.

Royal Edinburgh Military Tattoo Festival

Military Tattoo

Esa explanada del Edinburgh Castle en el mes de agosto se transforma en el lugar de celebración del Military Tattoo Festival, y para que todo el mundo pueda disfrutar de los espectaculares desfiles militares, las proyecciones de luces y los fuegos de artificio, montan unos graderíos que recuerdan mucho al campo de Quidditch de Hogwarts. Básicamente cambias los equipos por los militares y el juego por los desfiles y actuaciones y ahí lo tienes.

Hotel Balmoral

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Terminamos con el lugar donde acabó todo. Si las primeras páginas se gestaron en Oporto y continuó con su fluir de ideas e inspiración en un café de Edimburgo, una escritora ya consagrada, puso su punto y final en la suite 552 del Hotel Balmoral, en 1 Princess St., en el que se hospedaba. Y dejó escrito en un busto de mármol: "El 11 de enero de 2007, J.K. Rowling acabó de escribir ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte’ en esta habitación". Por una vez el vandalismo se permitió.

Por supuesto Edimburgo es mucho más que hacer un Tour buscando los orígenes de Harry Potter, pero es cuando menos una manera muy agradable de pasear por las calles. Con nuestras indicaciones lo puedes hacer tú solo pero si lo que te apetece es que alguien te lo cuente hay montones de visitas organizadas con guías (en castellano además) que llenarán el paseo de anécdotas.

Imágenes | Susan McNaughton
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