Zanzíbar. La isla de las especias (I) La primera impresión no es lo que cuenta

Hace un par de años organicé un viaje para recorrer Zanzíbar, la isla de las especias perteneciente a Tanzania, y situada situada en el Índico. En esta isla se puede disfrutar de sus aguas cristalinas tanto por arriba, navegando, como por debajo, buceando.

Fue un viaje organizado por mi desde sus inicios, tanto la contratación de vuelos, transfers, localización de hoteles y selección de la agencia de buceo, sin tener referencias previas. Siendo África y sin muchas opciones de contacto en caso de fallos, había algo de incertidumbre. Por eso cuando salimos, había una cierta expectación, un poco de emoción añadida sobre qué pasaría, qué tal nos iría.

He de decir que el viaje fue muy agradable, pese a que tuve que realizar unas cuantas escalas para buscar un precio más económico --ya dedicaré un post a esto de buscar vuelos y meter escalas-- y que al llegar a la isla de Unguja, me sentí contento al haber llegado a un lugar tan poco conocido en mi entorno e amigos.

Las islas que configuran el territorio de Zanzíbar son tres, Unguja, Mafia y Pemba y es al archipiélago al que le han denominado Isla de las especias, --al igual que a las islas Molucas-- por ser estas un cultivo o actividad económica habitual.

Su situación pegada a las costas de África a la altura de Goa y otras provincias de la India, hacían que esta isla fuera lugar de paso de barcos comerciantes por lo que las islas fueron siempre punto de encuentro de tan ricos productos aromáticos.

La llegada y el camino a Nungwi

Al llegar a Zanzíbar City, y para llegar desde el aeropuerto a nuestro alojamiento en la costa habíamos reservado un taxi local pero allí no había nadie y era el único vuelo internacional que llegaba a esa hora. Nos abordaban los taxistas diciendo que ellos nos llevaban pero como habíamos contratado el transfer, llamamos y nos dijeron. Hakuna Matata, no hay problema, estamos ahí mismo esperándole.

Yo que llevaba 30 minutos aburrido en el aeropuerto me enfadé un poco con el cachondeo del Hakuna Matata pero pronto aprendí que en Tanzania y en Zanzíbar en particular, la prisa no funciona, todo es Pole pole, --tranquilo en expresión local-- y que Hakuna Matata, efectivamente significa no hay problema en idioma Suajili.

Los del transfer efectivamente estaban allí en el aeropuerto pero no se habían acercado a buscarme sino que esperaban en el parking que yo les encontrase a ellos... Y así comenzó nuestro viaje por la isla de Unguja, la principal de Zanzibar recorriendo sus carreteras --muchas de tierra-- para llegar a la costa.

Una vez resuelto el tema, venía el viaje hasta Nungwi, la ciudad costera de Zanzíbar donde teníamos el hotel, una especie de palafito flotante sobre las aguas azules turquesa del Índico en el que pasaríamos unos días y en cuyas inmediaciones habíamos buscado la agencia de buceo.

Para llegar a Nungwi hay que pasar por numerosos poblados y carreteras de tierra y el viajero poco avezado puede sentirse un poco turbado ante el panorama. Has contratado un viaje paradisíaco, a las cristalinas aguas del Océano Índico y la primera impresión es que solo ves una situación poco alentadora para viaje romántico o de placer.

Cuando estábamos llegando, pasamos por el centro de Nungwi, una especie de gran plaza con colegios a los lados, un solar descampado destinado a albergar dos grandes canchas de deporte y algunas casas y tiendas desperdigadas. Imaginad nuestra cara cuando vimos el cybercafé o la farmacia tras el puesto de comida. Nos invadió la decepción y sentimos algo de preocupación ante el panorama que nos esperaba.

Sin embargo, nada tienen que ver la pobreza y austeridad con que viven los habitantes de la isla de Zanzíbar con el panorama turístico que ofrecen al viajero. Una vez llegados a nuestro hotel, el cambio era drástico. Todo funciona, todo preparado para unas buenas vacaciones de buceo, incluso con un moderado y accesible lujo sobre todo en comparación con lo que habíamos visto.

Nos esperaban unos increibles spots donde bucear, grandes animales como el mola-mola a los que ver y fotografiar y un paseo por campos de especias, cafés increíbles y una gastronomía muy interesante. Estábamos cansados y ansiosos.

De momento, tras las primeras emociones, lo que necesitábamos era una cerveza local, sentados mirando al mar que nos había llevado a tan lejanas tierras, disfrutando una vez más de un precioso anochecer mientras organizábamos nuestros contactos para planificar el viaje de buceo en Zanzíbar que comenzaba. No dejéis de ver las marcas de las cervezas que pedimos. ¿No son geniales?

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