Hay túneles que cruzan montañas y túneles que cruzan bahías, pero solo uno en servicio obliga a tomar una rotonda bajo el océano. Está en las Islas Feroe, un archipiélago de 18 islas en el Atlántico Norte, y se ha convertido en la imagen más reconocible de su red de carreteras.
Una obra radical: La llamada “rotonda medusa” es el cruce central del Eysturoyartunnilin, un túnel submarino excavado en roca que suma 11.240 metros entre sus tres ramales. Abrió al tráfico el 19 de diciembre de 2020 y enlaza la capital, Tórshavn, en la isla de Streymoy, con Runavík y Strendur, en la vecina Eysturoy.
Tres ramales bajo un fiordo: El Eysturoyartunnilin no es un tubo de principio a fin, sino tres túneles que confluyen en una glorieta. El principal sale de Hvítanes, junto a Tórshavn, y recorre 7.460 metros hasta la rotonda. De ahí parten dos brazos hacia cada orilla del Skálafjørður: 2.153 metros hasta Saltnes, en el lado de Runavík, y 1.625 metros hasta Strendur.
Un atajo local con muchos niveles de profundidad: Ese diseño reparte el tráfico entre las dos orillas sin salir a la superficie. También convierte el túnel en un atajo local: quien vive en Strendur llega a Runavík por debajo del fiordo en lugar de rodearlo. Las dos cifras de profundidad que suelen citarse corresponden a puntos distintos. El túnel alcanza los 187 metros bajo el nivel del mar en su tramo más hondo. La rotonda queda bastante más arriba, a 72,6 metros bajo la superficie del fiordo.
Rampas seguras para una obra de años: La sección tiene 10,5 metros de ancho, con una calzada de 7 metros para dos carriles de sentido contrario y un arcén de un metro a cada lado. Para mejorar la seguridad, ninguna rampa supera el 5 % de pendiente. La constructora sueca NCC firmó el contrato el 8 de noviembre de 2016. La primera voladura se hizo el 21 de febrero de 2017 y los equipos que avanzaban desde ambos extremos del ramal principal se encontraron bajo el lecho marino el 7 de junio de 2019.
Una medusa de roca, acero y luz: El apodo viene del aspecto del cruce. En el centro se conservó un gran pilar de roca natural que, iluminado en tonos azules y verdes, recuerda a una medusa. Alrededor de esa roca, el artista feroés Tróndur Patursson instaló una escultura de acero de unos 80 metros de longitud: una cadena de figuras humanas cogidas de la mano. La imagen remite a la danza en cadena tradicional de las islas.
Simbolismo y modernidad: Según explicó a CNN Travel Teitur Samuelsen, director de la empresa promotora, para Patursson la obra simboliza también el paso de la oscuridad a la luz. El propio artista la plantea como un retrato de la unidad feroesa, entendida como condición para que la sociedad avance. La iluminación de colores y los portales del túnel son obra del arquitecto Eyðun Eliasen.
Cuidado en la época de Instagram: La rotonda se convirtió en atracción turística antes incluso de abrir, cuando las primeras fotos circularon por redes sociales. Conviene saber, eso sí, que es una carretera en servicio: no está permitido detenerse en el túnel para hacer fotos.
El túnel no sustituyó a ningún ferry: Streymoy y Eysturoy están unidas por carretera desde 1973, cuando se inauguró el puente de Streymin, mucho más al norte. El problema era el rodeo que imponía ese único enlace fijo. Con el túnel, el trayecto entre Tórshavn y Runavík o Strendur pasó de 55 kilómetros a 17, y de 64 minutos a 16. El viaje entre la capital y Klaksvík, segundo núcleo urbano y gran puerto pesquero del país, bajó de 68 a 36 minutos.
La mayor obra de un país lleno de ellas: La obra costó 1.300 millones de coronas danesas, unos 174 millones de euros, y es la mayor inversión en infraestructuras de la historia feroesa. Se amortiza con peaje, y no es barato, de hasta 23 euros. Las estadísticas de Tunnil sitúan el tráfico de 2025 en torno a 6.400 vehículos diarios, más de 2,3 millones al año, en un país de unos 55.000 habitante
Muchos más túneles submarinos: El Eysturoyartunnilin es la pieza más vistosa de una estrategia de décadas, por la que las Feroe abrieron su primer túnel submarino, el de Vágar, en 2002, y luego fueron construyendo el de las islas del Norte en 2006 y, a finales de 2023, el de Sandoy, construido junto con el de Eysturoy dentro del mismo plan.
De aislados a unidos: Según el operador Tunnil, esos cuatro túneles conectan hoy al 90,8 % de los feroeses en una sola red viaria. Sobre la mesa hay un quinto, mucho más largo, hacia Suðuroy, que no llegaría antes de 2036.
Ojo, que dejará de ser única: La glorieta feroesa es, por ahora, la primera y única del mundo en un túnel submarino. Dejará de serlo cuando Noruega abra Rogfast, un túnel de 26,7 kilómetros que bajará hasta 390 metros bajo el nivel del mar. Su enlace con la isla de Kvitsøy se resuelve con dos rotondas a 260 metros de profundidad, y la apertura está prevista para el verano de 2033.
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