
El antiguo palacio de los Duques de Feria, en Zafra (Badajoz), abrió como Parador en 1968 y conserva aspecto de fortaleza, con patios de mármol y la Habitación Dorada
Adarve para pasear, claustro, capilla gótico-mudéjar y un casco histórico a pie de puerta
Pocos castillos en los que se pueda dormir tienen tanta historia detrás como el Parador de Zafra, que ocupa el alcázar de los Duques de Feria. Su huésped más ilustre fue un Hernán Cortés de 19 años que, poco antes de partir por primera vez hacia el Nuevo Mundo allá por 1504, se alojó aquí bajo la protección de los duques.
Por eso, cuando el edificio abrió como Parador el 15 de octubre de 1968, se llamó Parador Hernán Cortés, en homenaje al fundador de la Nueva España. Antes había sido hospital y escuela. El nombre no gustó a todos: según el mismo medio, vecinos y Ayuntamiento de la cercana Feria protestaron porque dejaba en segundo plano a los duques, que habían construido y habitado el alcázar durante siglos. Se les hizo caso y hoy se llama Parador Duques de Feria.
Por fuera sigue siendo un castillo con nueve torres almenadas, con la Torre del Homenaje al frente, rodean un palacio que pasó de fortaleza islámica a residencia señorial cristiana. El cambio decisivo llegaría en el siglo XV, cuando los señores de Feria eligieron Zafra como centro de su señorío. Por dentro, el castillo es otra cosa: tiene galerías abiertas al jardín, patios de mármol y artesonados gótico-mudéjares, propios de una casa noble que quería mostrar poder, pero también refinamiento.
Hoy día, los huéspedes pueden pasear por el adarve, el camino de ronda, tras las almenas, y mirar la ciudad como la miraban los guardias medievales. Además hay un salón con chimenea, una antigua capilla con torrecilla gótico-mudéjar y un claustro.
La Habitación Dorada
La estancia más singular está en el claustro superior: la Suite 314, que en las reservas aparece como Sala Dorada o Habitación Dorada. La mandó construir en el siglo XVI Constanza Osorio, segunda condesa de Feria, y conserva un artesonado original de los siglos XVI y XVII, dividido en casetones y ribeteado por los escudos de los primeros señores y duques de Feria. Dormir en ella es dormir en una auténtica estancia palaciega.
El resto de habitaciones comparte el carácter histórico del edificio, pero no necesariamente ese artesonado ni las dimensiones de ésta. La Habitación Dorada es única así que su disponibilidad es limitada, con tarifas que varían según la temporada.
Zafra a pie
Zafra, apodada "la Sevilla chica de Extremadura", se recorre bien a pie desde el Parador. Una de sus entradas más bellas es la Puerta de Jerez, desde la que se puede seguir hacia las plazas Grande y Chica, el corazón comercial e histórico del pueblo, unidas por el Arquillo del Pan.
La Plaza Chica fue el centro de la villa medieval y acogía mercados semanales desde 1380; aún se conserva la Vara de Zafra, grabada en una columna para comprobar las medidas de los productos. En el calendario destaca la Feria Internacional Ganadera, de gran prestigio en toda España.
Zafra, que es Conjunto Histórico-Artístico de Interés Nacional, tiene además la colegiata de Santa María de Candelaria, el monasterio de Santa Clara, el convento de Santa Catalina, las iglesias de Santa Marina (adosada al Alcázar) y del Rosario y la Plaza de España, o del Alcázar. Cerca quedan el Capricho de Cotrina, el castillo de Feria, Burguillos del Cerro y Jerez de los Caballeros, y para quienes prefieren la naturaleza, el Parque de Cornalvo, la Sierra de Hornachos, la de Tentudía o la de Aracena.
Imágenes | Parador de Zafra, Wikimedia
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