Si vas a visitar la cueva de Altamira, no te pierdas todo lo que hay en los alrededores

Todos los ojos vuelven a posarse en uno de los grandes sitios del patrimonio cultural español: la cueva de Altamira. En estos días su nombre vuelve a sonar en televisiones y periódicos y es interesante volver a ella para dar más datos a quienes quieran acercarse hasta una de las joyas de Cantabria y del mundo.

Ya sabemos que la cueva de Altamira original no está abierta al público libremente, sino que hay un régimen especial y experimental que permite la entrada a un grupo muy reducido de visitantes por unos pocos minutos y una vez por semana. Pero aquí te cuento cómo hacer para poder acceder a ella, a la Neocueva y a no perderte nada de sus alrededores.

Como hemos comentado en otra oportunidad: Este régimen consiste en una visita a la semana para cinco personas (los días viernes), de 37 minutos de duración, bajo un estricto protocolo de indumentaria e iluminación, y con un recorrido y tiempos de permanencia definidos para cada zona de la cueva.

¿Cómo hacer para estar en uno de esos grupos? Lo hemos explicado en este post en el que detallamos el proceso de selección de los únicos 5 visitantes por semana que pueden acceder a la cueva de Altamira original.

La cavidad fue descubierta, en 1875, por Marcelino Sanz de Sautuola, quién practicó excavaciones en la misma. Así mismo, halló los grandes cuadrangulares negros del fondo de la cueva, entre 1875-1879. En 1879, y durante las excavaciones de Sautuola, su hija María descubrió los famosos policromos. En 1880, Sautuola da a conocer los resultados de sus investigaciones, originando desde ese momento una famosa polémica en relación con la autenticidad de las pinturas.

Cómo es Altamira

La cueva se encuentra dentro de los límites del recinto del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a escasos 3 kilómetros de la localidad de Santillana del Mar. Este complejo, además de proteger la entrada de la cueva, incluye dos grandes áreas, la Neocueva y las salas.

La exposición permanente está dedicada a “Los tiempos de Altamira”. En la** Neocueva** conoceremos cómo era Altamira, un lugar del Paleolítico, hace 15.000 años, cuando se pintaron los famosos bisontes. Las salas del museo están dedicadas al arte y la cultura de los grupos de cazadores recolectores que durante el Paleolítico superior poblaron Europa.

Se invirtieron más de 24 millones de euros para recrear la Neocueva , la “joya” del museo. Se trata de una reproducción exacta de la cueva original realizada utilizando las últimas tecnologías. Presenta Altamira tal y como era entre hace 35.000 y 13.000 años, cuando la habitaron distintos grupos de cazadores recolectores. Su recorrido permite al visitante conocer el hábitat de sus pobladores y la belleza de su arte rupestre. Es una reproducción tridimensional, rigurosa y exacta, basada en el conocimiento científico.

Qué ver además de Altamira

Recuerda que Altamira no es la única cueva visitable en Cantabria. Como ejemplo, podemos mencionarte también a la Cueva de El Soplao.

Como dijimos, Altamira está muy cerquita de Santillana del Mar, uno de los 44 pueblos distinguidos dentro de la Asociación de los pueblos más bonitos de España. Y se lo merece.

Ya hemos pasado por aquí en otras oportunidades y aquí van nuestras recomendaciones para visitar:

  • Os hemos dado un itinerario básico por la ciudad que no es ni santa, ni llana, ni del mar.

  • Si te interesan los lugares singulares, en Santillana del Mar encontrarás uno especial: el Museo de la Tortura con una colección de más de 50 instrumentos de tortura y pena capital originales de la Europa de los siglos XV hasta el XIX, cuando el Tribunal del Santo Oficio tenía la potestad para castigar a la población como mejor le pareciese, con el fin (o la excusa) de preservar la pureza del catolicismo.

Colegiata De Santa Juliana Santillana Del Mar
  • Para quienes vayan haciendo el Camino a Santiago, por aquí pasa el Camino del Norte y a tu paso te recomendamos visitar la Colegiata de Santa Juliana: templo románico del siglo XII construido sobre una antigua ermita y monasterio del año 870 a la cual llegaron los restos de Santa Juliana, mártir. En sus orígenes constituyó un monasterio benedictino, pero en el siglo XI adquirió el rango de colegiata regida por una comunidad de canónigos de San Agustín. Cuenta con tres naves de bóveda de cañón y un pórtico de grandes dimensiones. En el centro del crucero se erige el sepulcro de Santa Juliana con las reliquias de la mártir.

  • Y ya que "topamos con la Iglesia", podemos visitar el Museo Diocesano “Regina Coeli”. Ofrece una exposición de más de 600 obras procedentes de las iglesias de Cantabria. Su colección pertenece al ámbito de la Arqueología y las Bellas Artes con bellos ejemplos de pintura, escultura, metalistería, platería, esmaltes, textiles, marfiles, códices, pergaminos e instrumentos musicales. Además de piezas de procedencia romana, encontramos obras desde el siglo VII hasta el siglo XX, de artistas comarcales, nacionales y muchos ejemplos de obras internacionales.

  • Para los amantes del arte, os recomiendo una visita al Museo Jesús Otero, escultor oriundo de Santillana del Mar. Este museo inaugurado en el año 1994, se nutre de los fondos donados por el autor a la villa en 1993.

  • Un paseo por Santillana del mar nos regala muy buenos ejemplos de la arquitectura señorial de siglos pasado. Es momento de visitar las Casas del Águila y la Parra, uno de sus mejores exponentes. Conjunto arquitectónico situado en la zona alta de la Plaza mayor de Ramón y Pelayo, también llamada Plaza del Mercado por celebrarse en ella el mercado semanal desde la concesión del fuero en 1209 por Alfonso VII de Castilla, que otorgaba el señoría de la Villa al Abad de Santa Julia y convertía a la Villa en la capital de la merindad. En la actualidad albergan exposiciones temporales.

  • A tan sólo 18 kilómetros de Santillana del Mar se encuentra una localidad digna de visitar: Comillas donde encontramos una obra maestra de Gaudí: el Capricho. También se encuentra a allí el impresionante Palacio de Sobrellano, pieza bellísima del neogótico que puede también visitarse.

Además, Cantabria es un lugar ideal para una escapada porque hay mucho por ver a poca distancia un sitio del otro. No queremos olvidarnos de las playas de Liencres, el bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal, las fiesta locales, el Parque de Naturaleza de Cabárceno o la bellísima Santander.

Si viajas a Cantabria atraído por la cueva de Altamira y su historia, no dejes de pasearte por estos u otros lugares cántabros igualmente atractivos. Y luego nos cuentas.

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