Descubriendo Lisboa: el elevador de Santa Justa

El elevador neogótico de Santa Justa en Lisboa se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad, y ello constituyendo una forma más de transporte público en Lisboa. También se lo conoce como Elevador do Carmo, ya que nos sube al barrio y monasterio con el mismo nombre.

Construido en hierro al estilo decimonónico, es un ascensor que comunica el bullicioso correr de la Baixa con sus calles comerciales y el Carmo, con las ruinas del Monasterio do Carmo recibiéndonos en lo alto tras la pasarela. Todo un contraste que es necesario experimentar.

La torre fue levantada a principios del siglo XX por Raoul Nesnier du Ponsard, alumno de Gustave Eiffel. Está construida en hierro colado y adornada hasta el punto de que sólo se adivina el ascensor de su interior y que une los 32 metros de desnivel entre los barrios.

Es la forma más cómoda de acceder a la parte alta de la ciudad, en una cabina adornada con madera reluciente y apliques de bronce, casi siempre repleta de turistas que no quieren perderse la experiencia de subir al elevador.

Subir al elevador de Santa Justa

Dos veces intentamos subir al elevador de Santa Justa, y a la segunda lo conseguimos, pues la primera ocasión nos topamos con una de las averías del elevador, que parecen ser relativamente frecuentes. Lo peor fue que allí nadie nos comunicaba nada, esperábamos y esperábamos hasta que vimos revuelo de trabajadores, y dedujimos que el ascensor estaba parado "hasta nuevo aviso".

Como los paseos por A Baixa son frecuentes, al día siguiente volvimos a pasar por allí y por suerte no había demasiada gente y el elevador de Santa Justa funcionaba a la perfección.

En lo alto de la plataforma del elevador, donde también se puede acceder por una escalera de espiral que me recordaba a las de la Torre Eiffel, hay un café al aire libre. Desde esta terraza las vistas hacia la Baixa, el Rossio, el Castillo, el río y el Carmo son espectaculares, seguro que nos llevamos un recuerdo precioso de la ciudad.

Incluso, sin subir hasta lo más alto (no siempre está abierta la cafetería y la terraza) podemos disfrutar de las vistas, pues la pasarela y el mirador al final nos deja estampas preciosas frente al Castelo.

El elevador de Santa Justa tiene horario prácticamente de transporte público, abre todos los días de 7'00 a 20'45 y un viaje cuesta 1'45 euros para la subida o la bajada (el doble si hacemos ambos recorridos). Se puede comprar el billete a la misma entrada del elevador. El precio está incluido en las tarjetas de transporte de Lisboa como la 7 colinas, la Lisboa Card o Viva Viagem.

Curiosidades sobre el elevador de Santa Justa

Se trata del único elevador público vertical de Lisboa; los demás son funiculares, similares en su forma a los tranvías, deslizándose por las pendientes (como el Elevador da Gloria o el Elevador da Lavra, ambos también obras de Ponsard y sobre los que también os hablaremos).

Otras curiosidades del elevador de Santa Justa: fue inaugurado el 10 de julio de 1902. Entonces, funcionaba con motor a vapor, aunque se pasó a la electricidad en 1907. Mide 45 metros de altura en total y cuenta con dos cabinas (una de subida y una de bajada) con capacidad para 20 pasajeros (aunque he leído que a la bajada sólo admite 15 personas). Cada cabina cuenta con dos motores.

El elevador estuvo cerca de ser destruido por el incendio que arrasó el Chiado en 1988, pero se extinguió casi a sus puertas. ¡Menos mal! Porque sin duda el elevador de Santa Justa es uno de los lugares más emblemáticos y curiosos de Lisboa. A medio camino entre el servicio público y la atracción turística, sea como sea vale la pena subir al elevador.

En Diario del Viajero | El metro de Lisboa, Viajar en coche por Portugal, Descubriendo Lisboa: llegada a la ciudad

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