Mi experiencia conduciendo por la mítica Ruta66 (I)

Como os explicaba en otro artículo, en mi viaje a Las Vegas tuve la ocasión de pasar por la odisea casi filosófica que alquilar un coche, con el propósito de recorrer un trama de la legendaria Ruta66.

La Ruta 66 fue el principal itinerario de los emigrantes que iban al oeste, especialmente durante las tormentas de polvo de los años 30, y sostuvo la economía de las zonas que la carretera atravesaba. El 27 de junio de 1985 fue oficialmente retirada después de haber sido reemplazada por la Red de Autopistas Interestatales de Estados Unidos. Tramos de la carretera que discurren a través de Illinois, Nuevo México y Arizona, sin embargo, han sido señalizados con letreros de "Historic Route 66" y han vuelto a aparecer en los mapas de carreteras de esta forma. Y allí iba yo. Lo decadente puede tener su gracia.

Conducir por Estados Unidos es un juego de niños si nos ceñimos al aspecto mecánico del coche. No me extraña que aquí todo el mundo conduzca a partir de los 16 años. Un coche automático, que es el que se usa generalmente, requiere de un esfuerzo cognitivo próximo a cero.

Hasta un lobotomizado podría conducirlo. Introduces la marcha D, y a circular. Introduces la P para estacionar y el coche pone automáticamente el freno de mano. Pero la cosa se torna aún más fácil si, tal y como os adelanté aquí, te dispones a recorrer los rectilíneos tramos de la Ruta66. Entonces basta con pulsar el Cruise Control y asignarle una velocidad, y el coche se mantendrá a esa velocidad todo el tiempo. Uno hasta puede cruzarse de piernas para contemplar el árido paisaje de Nevada. En cuanto toques el freno, entonces el Cruise Control se apagará.

En Pesadilla de aire acondicionado (1945), Henry Miller aseguraba que América debe verse viajando en coche. John Steinbeck apoyaba la moción, poniéndolo en práctica en Viajes con Charley (1962). El paradigma del defensor del asfalto corriendo bajo tus ruedas fue, sin embargo, Jack Kerouac con su En el camino.

En Estados Unidos hay muchos tipos de carreteras. Las Interestatales son más rápidas, pero también las más aburridas (¿os acordáis de Cars?). Estas vías están repletas de camiones inmensos que, en ocasiones, alcanzan velocidades de 130 km/h o más, saltándose todos los límites de velocidad. Adelantan por la derecha o izquierda sin pudor. Y además les sirven café gratis en muchos sitios. En resumidas cuentas, son como forajidos. Aunque mi educación cinematográfica me impedía verles de otro modo que no fuera algo similar a Sylvester Stallone en Yo, el halcón, con entrenamiento de pesas en la cabina incluido.

Las carreteras secundarias de distintas categorías se integran más en el paisaje y cruzan algunos pueblos. Las llaman Blue Highways, porque en los mapas antiguos las pintaban de este color para diferenciarlas de las vías rápidas, que eran rojas. Las secundarias, como la Ruta66, son mejores aunque sean más lentas. Como dice Robert M. Pirsig en Zen y el arte del mantenimiento de la bicicleta, “las mejores carreteras son las que comunican ningún sitio con ningún sitio.”

Así pues, recorreríamos la distancia que nos separa de Las Vegas y Los Ángeles mayormente por la Ruta66 (al menos los tramos mejor habilitados, pues con las alternativas más rápidas ahora la Ruta 66 vive un poco de los románticos que aún persisten en pisarla).

Antes, sin embargo, nos dirigimos al Gran Cañón del Colorado. Una vez llegados a la puerta de entrada del parque nacional, un guarda forestal que vestía como en los dibujos animados de El oso Yogui, nos cobró una entrada, en plan peaje de autopista, entregándonos un mapa del lugar. El pase era válido para siete días. A los pocos minutos, llegamos al aparcamiento del Visitor Center. Desde allí, solo a cinco minutos, nos dirigimos al Mother Point, el mirador más cercano del Gran Cañón.

Pero eso lo contaré con más detalle en otra ocasión. Lo que importa es que aquella tarde dormiríamos en Williams, Arizona, en el motel (mi primer motel) de la cadena Rodeway Inn & Suites, The Downtowner Motel. Nuestro inicio de la Ruta66. Pero todo eso os lo contaré en la próxima entrega de esta serie de artículos sobre mi experiencia recorriendo un tramo de la mítica Ruta66.

Fotos | Wikipedia En Diario del Viajero | La carretera de Lincoln: la antigua ruta que atraviesa EEUU | Motel Wigwam: dormir en una tienda india

También te puede gustar

Portada de Diario del Viajero

Ver todos los comentarios en https://www.diariodelviajero.com

VER 4 Comentarios