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langeland

Viajando por el sur de Dinamarca, una de las posibles paradas en nuestra ruta es la isla de Langeland, situada al sur de la isla de Fiona y a la que se une por un puente que parte la localidad de Tásinge. Aunque su pequeña vecina isla de Aero es sin duda bastante más turística, la alargada isla de Langeland no deja de tener bastantes lugares con encanto.

En el centro de la isla está ubicada la localidad de Rudkobing, un pequeño pueblo costero desde cuyo puerto zarpan ferrys hacia la isla de Aero, y en el que atracan numerosos barcos de recreo que recorren esta parte de Dinamarca. Este tranquilo pueblo nos permitirá dar un agradable paseo por sus principales calles, llenas de tiendas de artesanía y de bares o restaurantes, y con un bello molino típico danés.

Hacia el norte de la isla nos encontramos con el pueblo de Tranekaer, junto al que se alza un castillo del siglo XIII que ha sido restaurado en diversas ocasiones. La familia propietaria del castillo vive en él, por lo que no se puede visitar su interior.

Ristinge Playa de Ristinge

Si nos dirigimos hacia el sur desde Rudkobing vamos a atravesar diversos pueblos con algún encanto. Así junto a Kaedeby, podemos ver el Kong Humbles Grov, que es un gran dolmen de unos 55 metros de largo de hace más de 5000 años. Junto al pueblo de Ristinge disfrutaremos de una bella playa de arena, con dunas junto al mar, aunque como es bastante habitual en estas costas está bastante azotada por el viento.

El pueblo más al sur de la isla es Begenkop, muy cerca ya de Alemania, hacia donde parten varias de las líneas de ferrys. Cerca podemos disfrutar de la belleza de la Reserva Natural de Gulstav Mose, donde muchas aves marinas encuentran un verdadero paraíso entre playas y acantilados.

Fotos | José Antonio Onieva
Enlace | Langeland
En Diario del Viajero | Aalborg, un paseo vikingo al norte de Dinamarca

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