Cinco cosas que no soporto de Londres (III): las escaleras como muerte
En la anterior entrega de esta serie de artículos sobre las cosas que no soporto de Londres (sólo son cinco, porque, por el resto, Londres es una maravilla) os hablaba sobre la sobrehumana velocidad que desarrollan las piernas de los londinenses, como si huyeran de la Parca, como si la vida fuera cortísima, como si siempre llegaran tarde, de forma anárquica, desordenada y tremendamente maleducada.
Pero esa característica en la locomoción humana de la ciudad adquiere tintes grotescos si nos pasamos al subsuelo. Si os atrevéis a tomar un metro en Londres, antes deberéis ser advertidos de dos cosas. La primera: el precio. La segunda: vuestra vida corre peligro.
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