
Todos sabían cuando oían hablar de “May yushin”, que nos dirigíamos hacia la región central del río Ucayali. Así conocían los antiguos exploradores a este rincón de llanura amazónica de Perú o lo que quiere decir en lengua shipibo: a la “tierra colorada”. Rojo es el color de Pucallpa, la puerta al Amazonas peruano.
Llegué después de un largo recorrido en bus por caminos inhóspitos hasta esta región siguiendo mi sueño de navegar y adentrarme en el Amazonas. Quizás algo de aquel impulso que empujó a Francisco de Oreyana a descender por vez primer este caudal sin igual de agua, me inspirase entonces.
Pero siendo totalmente sincero y evitando el divagar poético, tengo que decir que Pucallpa estaba marcado en el mapa como el punto de partida para buscar una embarcación que me permitiese llegar a Colombia navegando el río Amazonas.
La colonización de estas tierras la comenzaron en 1840 misioneros franciscanos, pero no fue hasta la fiebre del caucho cuando se supone que fue fundada allá por el año 1888.
La única vía de comunicación terrestre que llega hasta Pucallpa parte desde Lima. Y como no me gusta viajar en avión, la decisión estaba tomada. El camino de más de 17 horas de bus es en ocasiones sinuoso y en época de fuertes lluvias, como por ejemplo en el mes de diciembre, la inestabilidad del suelo erosionan la carretera y en muchos casos reducen la operatividad de la vía.
