En el extremo noreste de Mallorca, en Cala Ratjada, está esta pequeña playa enclavada en la localidad. Se trata de Cala Gat, un rincón que en su momento debió ser frecuentada por poca gente (pocos privilegiados) y ser una de las calas íntimas de la isla. Pero ahora, con un hotel a su lado y el paseo marítimo que llega hasta ella, seguro que en verano no cabe ni un alfiler.
De todas formas, es un lugar recomendable si vas a Mallorca en temporada baja. Merece la pena una parada en este lugar, y disfrutar de sus aguas si la temperatura y el viento lo permiten. El entorno conserva algo rústico, a pesar de las viviendas y del chiringuito, gracias a la pinada y la roca que se extiende alrededor para subir hasta el faro.
