¿Por qué se llama como se llama? (I) Babia, Groelandia, Cabo de Buena Esperanza, El Salvador…

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mapa de kepler

El mundo está lleno de nombres de lugares raros. Otros, en apariencia, no revisten ninguna rareza, pero sus orígenes sí lo hacen. En definitiva, una de las mejores formas de conocer en profundidad el lugar que visitas es tirar del hilo etimológico de su toponimia.

Otras palabras o expresiones de uso común han acabado fraguándose gracias a algunos topónimos. Por ejemplo, “estar en Babia” o “irse por los cerros de Úbeda”.

Babia y Úbeda

Cuando alguien está distraído decimos que está en Babia. Lo que quizá no sepamos es que Babia existe: era una importante comarca de la provincia de León en la que, durante la Edad Media, las clases altas acudían para reposar y disfrutar de periodos vacacionales.

Cuando desviamos un tema o usamos nuestra verborrea, nos dicen que nos vamos por los cerros de Úbeda. Y tiene mucho sentido, porque Úbeda, en Jaén, es una población que el rey Fernando III de Castilla se dispuso a recuperar de manos de los musulmanes. Un grupo de hombres del ejército, sin embargo, no se presentó a la batalla, llegando mucho más tarde, y aduciendo que se había perdido por los cerros de Úbeda.

Groenlandia

asEtimológicamente, Groenlandia significa “país verde”, en contra de lo que resulta evidente, pues el color que predomina en Groelandia es el banco. Esta contradicción se la debemos al navegante y conquistador escandinavo Erik “el Rojo” (que por cierto, no llevaba el típico casco con cuernos, como tampoco ningún otro vikingo de la historia), que en sus expediciones hacia el oeste del océano Atlántico durante el siglo X llegó a un territorio insular totalmente cubierto de hielo.

Como el lugar no parecía muy atractivo, a priori, y Erik quería que llegaran más colonizadores de la próxima Islandia, directamente lo bautizó con este nombre edénico, País Verde. Porque el nombre también hace el sitio, ¿no?

Cabo de Buena Esperanza

Aquí tenemos otro caso de bautizo halagüeño para que la gente no tema llegar hasta este lugar, que inicialmente se llamaba Cabo de las Tormentas. La historia de su bautizo la explica Gregorio Doval en su libro Fraudes, engaños y timos de la historia:

El explorador portugués Bartolomé Días (¿1450?-1500) iba al mando del primer barco europeo que logró doblar la punta sur del continente africano en 1488. En este viaje hubieron de sortear tan terribles oleajes que el navegante bautizó el cabo más prominente en la ineludible ruta hacia la India como Cabo de las Tormentas. A su vuelta a Portugal, el rey Juan II, deseoso de no desanimar a los futuros capitanes mercantes que tuvieran que transitar por esta ruta recién abierta, decidió rebautizarlo como Cabo de Buena Esperanza.

El Savador

Jesucristo en el salvador de la religión cristiana, y por eso se llama así El Salvador.

Virginia

Este lugar de Estados Unidos recibe su nombre de la reina Isabel I, a la que llamaban la “reina virgen”.

En la próxima entrega de este artículo seguimos explorando los orígenes toponímicos más curiosos.

Fotos | Wikipedia

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