Lugares a los que no deberías ir si quieres conservar una buena salud (I): cáncer

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Existe mucha literatura científica que correlaciona el lugar donde vivimos con diferentes rasgos de nuestra salud. En esta serie de artículos de Diario del Viajero, pretendo descubriros algunos de los datos más sorprendentes al respecto. Sobre todo los que tienen que ver con la obesidad, el cáncer y las tendencias suicidas.

Porque cada lugar del mundo tiene unas características que no solo afectan a nuestro bolsillo o nuestra cultura, sino también a nuestra biología, e incluso a nuestros genes. Es decir: que no importa tanto si sois americanos o suizos, sino si vivís en Estados Unidos o Suiza.

Empezaremos hoy con los lugares poco recomendados si tenemos predisposición a padecer cáncer, así como los lugares donde tener cáncer es mucho más difícil.

Por ejemplo, la incidencia del cáncer de mama en Estados Unidos es entre cuatro y siete veces más elevadas que en China o en Japón. Pensaréis que esto nada tiene que ver con la geografía sino por la particular biología de estadounidenses y asiáticos, y que poco o nada afectará a vuestro futuro cáncer de mama si os vais a vivir a China o Japón. Pero no es así.

Diversos estudios sugieren entre las mujeres chinas, japonesas o filipinas que se mudaban a vivir a Estados Unidos, los índices de cáncer de mama (así como el de sus hijas y nietas) alcanzaba niveles semejantes a los de las ciudadanas estadounidenses de origen europeo. Y tal y como explica el bioquímico Jörg Blech en su libro El destino no está escrito en los genes:

Las mujeres de origen asiático nacidas en Estados Unidos tenían una posibilidad setenta veces mayor que las que habían nacido en un país asiático y luego se habían instalado en Estados Unidos. Entre estas últimas, existían también diferencias: las mujeres que llevaban viviendo al menos una década en Estados Unidos tenían un 80 por ciento más de riesgo de desarrollar cáncer de mama que las que acababan de llegar.

Estas cifras no son exclusivas del cáncer de mama, también se encuentran correlaciones parecidas entre otros tipos de cáncer, como el de próstata: los hombres que residen en Asia tienen una incidencia de esta clase de tumor diez veces menor que el que hallamos entre los norteamericanos con ascendencia europea.

Como bien explica el bioquímico Jörg Blech, estas cifras tienen que ver con el modo de vida asociado a lugar geográfico. Cuando viajamos a otro lugar de forma temporal, quizá no adoptemos demasiados rasgos culturales, pero la cosa cambia si decidimos quedarnos a vivir más tiempo.

Ésa es la razón de que sólo el 19 % de la población mundial resida en un país desarrollado pero, sin embargo, el 46 % de los nuevos casos de cáncer se diagnostiquen en los países desarrollados.

Tenedlo en cuenta la próxima vez que escojáis un destino para vivir o incluso visitar durante largo tiempo:

En Estados Unidos, este estilo de vida se caracteriza, mucho más que en otros países, por una desproporcionada ingesta de calorías y un sedentarismo poco saludable. Por lo tanto, no tendríamos que tener miedo de los genes cancerígenos, sino más bien de las sociedades cuyo estilo de vida incrementa nuestro riesgo de padecer cáncer.

En la próxima entrega de esta serie de recomendaciones viajeras en base a los efectos en vuestra salud, nos centraremos en la obesidad.

Foto | Wikipedia

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