Dos conventos a descubrir en la comarca de Terres de l'Ebre, Cataluña

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Convento de San Salvador, en Horta

Por “repoblación“ se entiende el proceso de consolidación del territorio conquistado a Al-Andalus durante la Reconquista, entre los siglos VIII y XV. La sola existencia de pobladores aseguraba la defensa de la tierra y su incorporación definitiva a la Corona. Repoblar significaba (entre otras cosas) restaurar o crear un aparato productivo y la Iglesia fue uno de los agentes privilegiados y activos en este proceso.

Los conventos empiezan a construirse en el territorio de las Terres de l’Ebre con la repoblación, hacia el siglo XII. Veamos aquí dos de sus mejores ejemplos, dignos de una vista:

  • El Convento de Sant Salvador o de la virgen de los Ángeles, en Horta de Sant Joan, fundado en 1543, es uno de los primeros ejemplos. Las bases están en un antiguo convento de los Templarios del siglo XIII y ampliado por los Hospitalarios en el siglo XIV. Con la sucesión de órdenes, también fue habitado por los Franciscanos.

    En 1985 el conjunto de la montaña y el Convento fueron declarados Monumento histórico-artístico y si bien éste se encuentra en ruinas, la Iglesia está abierta y con culto. Últimamente se están restaurando los altares románicos y algunas estancias del convento, donde vivían monjes haciendo vida eremítica. Todavía pueden verse los restos de las antiguas ermitas de San Pablo, San Onofre, San Antonio y Santa Bárbara. Actualmente es un lugar de peregrinación.

  • santa clara

  • El Convento de Santa Clara de Tortosa destaca por su claustro gótico, del siglo XIII. Se cree que las clarisas levantaron este convento allá por el 1267 y que es uno de los mas antiguos de la orden. El monasterio ubicado en la planta urbana de la ciudad de Tortosa, sirvió como refugio a religiosas de distintas órdenes desde su fundación hasta la Guerra de Independencia en 1810-1811 cuando debieron abandonarlo.

    La historia se repetiría en 1853 cuando es incendiado aunque las religiosas volvieron a ponerlo en pie. Nuevamente en la época de la Guerra Civil Española, en 1936, fue atacado y nuevamente debieron huir dejándolo atrás. Recién en 1958 pudo volver a ser habitado con continuidad. Estas idas y vueltas es la causa de la perdida de gran parte de su patrimonio en libros y objetos preciosos, y del archivo monástico. En el claustro del Convento se conservan las ruinas de un edificio anterior del que se conservan los arcos de lo que pudo ser la capilla o los dormitorios de Sant Miquel de los Templarios.

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