
Finalmente, después de una primavera corta, fresca, lluviosa o seca (dependiendo del lugar), inestable como pocas, estamos metidos de lleno en la atmósfera veraniega.
La temperatura del aire, el color del cielo, la luz, han virado a tintes más fuertes, se hacen sentir.
Hace unos días, nuestros compañeros de Genciencia volvieron a darnos una clase magistral (a las que nos tienen acostumbrados) explicándonos perfectamente qué es el solsticio de verano.
Desde Diario del Viajero a todo le vemos la cara amable de los viajes y me puse a ver cómo se celebra en distintas partes del mundo, el día más largo del año (o el más corto, si estamos en el hemisferio sur).
