Lo habitual en un spot publicitario que pretende promocionar bien un destino turístico, una aerolínea, una compañía de cruceros, un hotel… es que lo haga a través de imágenes reales, o lo más fieles posible a la realidad. Incluso se echa mano en algunas ocasiones de la imaginación con el fin de llamar algo la atención sobre el producto o servicio. Y es que, cada vez más, estamos en un mundo competitivo que obliga a todas las empresas e incluso también a las administraciones a intentar hacerse con un poco de nuestra atención y vender su producto o servicio.
Pero claro, de la originalidad a la extravagancia tan sólo hay un paso, y si no sabemos dónde está el límite lo más probable es que acabemos pecando de esto último. Y eso es lo que parece que le ha ocurrido a las autoridades del estado norteamericano de Nuevo México en su última campaña promocional.
