Instantáneas de California: al rico helado en Dolores Park, sabores raros y el helado de leche materna

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Dolores Park es un parque edénico que hay en San Francisco. Es un lugar ideal para tumbarse en el césped, o simplemente para pasear. Situado en el barrio de La Misión, es perfecto para hacer un picnic improvisado, y para ver hipster, claro. El parque se encuentra al este de Twin Peaks, y su nombre procede de Miguel Hidalgo (El Grito de Dolores), el padre de la independencia de México, y la ciudad de Dolores Hidalgo, Guanajuato, México (estado que ya os expliqué que es tan retrógrado que hasta te multaban si te besabas en la calle con tu pareja).

Pero lo que más me interesó del parque de marras no fue el parque en sí, sino el poder disfrutar de un helado delicioso mientras lo contemplaba (es decir, acotando, que lo importante fue el helado… no sé si lo vais captando).

Y es que el helado del que os hablo (olvidaos ya del parque, de verdad) era de sabor Ricanelas, es decir, cinnamon ice cream with snickerdoodle cookie pieces. Los que habléis inglés como Toro Sentado seguramente os habréis perdido un poco, pero hay palabras clave que se os habrán grabado a fuego: cookie, ice cream y quizá cinnamon. Significa: helado de canela con trozos de galleta snickerdoodle (un tipo de galletas de azúcar hechas con cream of tartar y baking soda, rebozadas en azúcar y canela).

También probamos el helado de albahaca, y el de coco tostado. Aún salivo.

De verdad que no hay epítetos suficientemente elocuentes para describir la calidad de estos helados, servidos diligentemente por los dependientes del Bi-Rite Creamery, en el 18TH Street. Es un lugar pequeño, donde, además de vender helados, ponen a disposición del público otras delicias alimentarias, como galletas o pasteles.

Otra cosa: siempre hay cola. La única distinción que puedo hacer sobre la cola es que a veces hay poca cola y otras veces, mucha cola. Pero siempre hay cola. La gente se pone en fila india, muy ordenadamente, e invade la acera, y gira la calle y desaparece en el infinito. Hay cola, en definitiva. Pero vale mucho la pena tener un poco de paciencia, os lo garantizo.

El sabor estrella del lugar es Salted Caramel. Caramelo con sal. Ecs, pensaréis. Pero a los yanquis les encanta. A mí no, pero yo no soy yanqui.

Si os gustan los sabores de helado particularmente raros, entonces no os quedéis aquí, que esto del caramelo con sal es cosa de niños si lo comparamos con el helado hecho a base de leche materna, el Baby Gaga, creado por un tal Matt O´Connor. Al parecer, pausterizaba leche materna que pagaba a 19,50 euros por cada 283 gramos, y finalmente la mezclaba con vainilla de Madagascar y ralladura de limón. Las comercializó por algún tiempo en la zona comercial de Covent Garden, en Londres, hasta que la Agencia de Protección de la Salud prohibió su venta, evidenciando que los alimentos fabricados a base de fluidos corporales pueden transmitir enfermedades como la hepatitis.

De modo que si aún persistís en probar algo raro pero legal, o al menos con una evaluación sanitaria más positiva, no os perdáis la Coppa del Mondo della Gelateria, la Gelato World Cup, un certamen donde la gente compite en presentar los sabores de helado más creativos. Es decir, cosas como sabor manzana al horno, almendras amargas, arena del desierto, boquerón en vinagre o violetas con chocolate amargo.

Heston Blumentha, un chef famoso por sus helados de huevos revueltos con tocino, es el responsable también de crear el helado más grande del mundo. Lo hizo en Gloucester, Reino Unido: pesaba una tonelada y su altura era de 4 metros.

Pero qué queréis que os diga, yo me quedo en Dolores Park, rodeado de modernillos y saboreando mi cinnamon ice cream with snickerdoodle cookie pieces.

En Diario del Viajero | Instantáneas de California
Fotos | Sergio Parra

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