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Seguramente habrás visto la hipnótica imágen de los torii rojos tan característicos del Santuario Fushimi Inari. Es una de las “postales” icónicas de Japón y hasta ha sido escenario de más de una secuencia de cine, como la de aquella hermosa huída en Memorias de una geisha.

Si planeas un viaje a Japón, dedícale el tiempo necesario. Se encuentra muy cerca de Kioto y no te lo puedes perder. La manera más sencilla de llegar a Fushimi Inari es por medio del tren. La estación de Inari (a cinco minutos de la estación de Kioto vía la línea Nara) se encuentra al otro lado de la calle frente la puerta de Sakuramon. La segunda estación más cercana es Keihan Fushimi Inari..

Como dijimos, tal vez la vista más sobrecogedora es la del camino que sube hacia el santuario, bordeado de esas columnas rojas llamadas torii. Cada uno de ellos (y hay miles) fue donado en su momento por algún empresario o comerciante local para pedirle a la diosa Inari, patrona de los negocios. Puedes completar la visita caminando los senderos que se abren al pie de la colina Inari que te llevarán a otros pequeños santuarios.

El Santuario Fushimi Inari fue fundado en el 711, y desde el primer momento gozó de gran popularidad y de un cuidadoso mantenimiento. Las obras para su crecimiento y para embellecerlo continuaron durante siglos y durante la II Guerra Mundial, fue especialmente protegido por ser considerado uno de los mas valiosos lugares del patrimonio japonés.

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