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Templo de Poseidón

Uno de los parajes más espectaculares de Grecia se encuentra a tiro de piedra de Atenas, en el Cabo de Sunio (Σούνιο). Situado en el extremo suroriental de Ática, el cabo de Sunio vigilaba la entrada al puerto de Atenas.

Fue aquí donde se levantó hace 2500 años el espectacular Templo de Poseidón, cuyas ruinas se siguen alzando, majestuosas, en un montículo a 60 metros de altura sobre el nivel del mar. Poseidón, el dios del mar, era la divinidad más importante en Grecia después de Zeus.

Hoy en día se conservan 18 columnas dóricas de mármol, de las 42 originales. La imagen de las columnas alzándose sobre el mar, alejadas de toda civilización, es una de las estampas más espectaculares de Grecia.

Cabo de Sunio

¿Cómo llegar?

Las opciones para llegar a Sunio por transporte público se limitan a los populares autobuses naranjas operados por KTEL Attikís. Todos los autobuses de línea griegos operan bajo la franquicia KTEL. Los buses parten de la plaza Egyptou, cerca de la estación de metro de Victoria y del cruce de las avenidas Alexandras y Patision.

Los buses salen a y media, cada hora, y retornan a en punto, cada hora. El Templo es la última parada. Los últimos servicios son sobre las ocho de la tarde, aunque conviene preguntar, dado lo cambiante de los horarios. También se pueden tomar en las paradas de la plaza Klafthmonos (metro Panepistimio) o Filellinion (metro Syntagma). El autobús cuesta unos 5 € y tarda hora y media. El recorrido, a lo largo de la costa, es espectacular. Tras pasar los suburbios costeros de Atenas, la carretera serpentea siguiendo la accidentada línea costera del sur de Ática.

Si se tiene coche, desde el centro de Atenas la mejor opción es tomar la avenida Vouliagmenis, y una vez en la costa seguir hacia Ayia Marina / Sarónida / Sounio. Desde el Pireo o los suburbios del sur, lo mejor es tomar la avenida Poseidonos (la que recorre la costa) y seguir las mismas indicaciones.

Lord Byron y el Templo de Poseidón

El poeta inglés Lord Byron era un enamorado de Grecia, hasta tal punto que murió en la guerra de independencia griega, combatiendo contra los turcos. En una de las columnas del templo está inscrito su nombre, aunque no se sabe a ciencia cierta si fue él mismo quien realizó la inscripción.

Lo que sí escribió Byron, maravillado por el paisaje de Sunio, fueron estos versos extraídos de su poema Don Juan:

Llevadme a la pendiente de mármol de Sunio,
donde nada, salvo las olas y yo,
pueda oír nuestros mutuos murmullos pasar.

Es difícil decidir cuál es el atardecer más maravilloso de Grecia (las casitas blancas de Santorini, por ejemplo, son una dura competencia), pero los de Sunio están sin duda entre los mejores.

Templo de Poseidón

Imágenes | Ignacio Munguía, Wikimedia Commons
En Diario del Viajero | Especial Viajar a Grecia

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