
Cada año, unos 2 millones de románticos se acercan al balcón de Romeo y Julieta en Verona. Desafortunadamente, muchos de ellos también graban sus nombres o dibujan corazones en el monumento convirtiéndolo en un muestrario de graffittis.
Para detener a los turistas dañinos y evitar que arruinen el edificio, las autoridades del Teatro Stabile al cual pertenece el famoso balcón, han dado a luz la idea de las “losas del amor“.
