
La catedral de sal de Zipaquirá llama a más de 50.000 visitantes cada mes y si te pasas por Bogotá, te queda a poco más de 1 hora de viaje para conocerla.
El mundo fantasmagórico de esta mina de sal subterránea te atrapa nada más entrar en ella. Desde la luz del día, a la oscuridad de subsuelo, poco a poco una luz fluorescente inunda las paredes de la Catedral de Sal de Zipaquirá, una monumental obra de arte construida por los mineros con sus propias manos.
Este gran complejo se encuentra en el pueblo de Zipaquirá, capital del departamento de Cundinamarca a pocos kilómetros de Bogotá, a 2.652 metros sobre el nivel del mar y dentro de las entrañas de la montaña de Zipa que lleva el nombre que ostentaban los máximos gobernantes de la Confederación Muisca.



