
Siguiendo hacia el norte la carretera conocida como Ruta 13 desde Vientiane, capital de Laos, que se traduce en un trayecto interminable por una tortuosa carretera entre montañas, llegamos a Luang Prabang, una de las ciudades más bellas del sureste asiático según mi humilde opinión.
Luang Prabang estuvo muchos años cerrada a las visitas extranjeras, cosa que nos recuerda al Reino de Mustang en Nepal.
Una de las cosas que nos sorprenderán al llegar a esta idílica ciudad, además de la belleza del entorno, serán algunos de sus edificios de aire colonial francés.
Probablemente también nos sorprenderá encontrar una repostería muy elaborada, restaurantes sencillos de comida exquisita, tiendas de arte con obras de gran belleza, y un mercado en la calle principal que tiene lugar todos los días al caer la noche.

