
Seguimos de nuevo la letra pequeña de la Lonely Planet y esta vez el destino nos deparó el idílico pueblo de Rouge. Mecido entre pequeños valles y submergido casi literalmente de lagos, Rouge se encuentra a unos diez kilómetros de Vöru, capital de esta zona “montañosa” del sur de Estonia.
El único autobús que conecta Haanja con Rouge salía a las seis de la tarde así que preferí realizar los nueve kilómetros que distan entre ambos pueblos andando.
Es una zona relativamente humanizada, apenas unas cuantas casas desperdigadas entre los bosques o bordeando los innumerables lagos. El asfalto, por fortuna, no ha hecho acto de presencia en esta remota parte del país y sorprende encontrarse con pueblecitos de apenas 500 habitantes cuya mayoría son chavales saliendo de la escuela o bañándose en los lagos.
Si en la Lonely Planet apenas hay cuatro frases que hablen de Rouge, la mitad están desfasadas o no son de fiar. La oficina de turismo está justo a la otra parte del pueblo (unos dos kilómetros de distancia) y los cafés y restaurantes que menciona cerraron sus puertas hace un buen tiempo.
