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Las ruinas de Dougga y Le Kef

Las ruinas de Dougga y Le Kef
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Aunque en un principio parezca una pesadilla coger un autocar en dirección a Le Kef, al oeste del país, y parar a medio camino para ver las ruinas romanas de Dougga, alejada a unos cuantos kilómetros de la carretera principal, y seguidamente volver a subir a un autocar para llegar sanos y salvos a Le Kef, verdaderamente es posible y todo parece circular a la buena suerte del viajero.

Dougga, antigua ciudad importante durante el imperio romano, era aliada de la capital para controlar la emergente fuerza y poder de Cartago. De esta manera consiguió labrar un presente formidable y hoy en día se puede visitar lo que fue en un estado mucho más que aceptable.

En un altiplano en medio de la nada, con vistas espectaculares a los interminables campos de tierra labrada, se levantan las ruinas de Dougga. Con su amfiteatro en un estado casi impecable, sus templos y baños y media docena de turistas que no saben muy bien cómo han ido a parar ahí. Dougga se halla a unos 100 km de Túnez, en hora y media en autocar uno para al mismo pueblo y pregunta a cualquiera si lo puede llevar a las ruinas que estan a unos 3 km. Aquí la gente no viene a atosigarte. Si no preguntas ya puedes andar kilómetros que nadie se molestara en perseguirte para ganarse un par de euros. Esto no es Asia. La gente parece más tranquila y satisfecha/resignada a lo que tiene.

En hora y media se puede visitar el lugar, saltar por las piedras, meterte entre túneles todavía intactos y contemplar más arquitectura romana en 50 hectáreas y buen estado que en pocos lugares europeos.

De vuelta a la carretera, se charla con los que pasan por ahí, se espera a que algun autocar o louage pare y en cuanto lo hace, se sigue camino al destino final del día: Le Kef.

le kef

Cuando uno para en Le Kef, tiene la sensación que todo el mundo le vendrá a saludar y a ofrecer cualquier medio de transporte (moto, taxi, coche, bici, carro, etc.) para llevarlo al hostal. Sin embargo, nada de eso ocurre. Uno entreve algunas miradas de reojo, algun osado incluso se atreve a soltar un "Bon jour". La gente es muy respetuosa y te deja hacer camino y si necesitas información tienes que dirigirte a ellos, cosa que no acostumbra a suceder en otros paises donde son los locales los que se acercan y te cuentan todo lo que debes saber del lugar (para beneficio del servidor, por supuesto).

Le Kef no debe haber visto demasiados turistas en meses. Se halla en la profunda Túnez al oeste del páis. Árido y ya a un cierto nivel sobre el mar cosa que por la noche se nota.

Le Kef es una ciudad con una atmósfera especial. La presencia romana es tangible en el mismo centro con ruinas a un lado y al otro de las calles. La medina de la ciudad recuerda un tanto a la turística Sidi Bu Said con sus calles empinadas y casitas de blanco con tejados y ventanas azules.

A lo alto de Le Kef, una fortificación con sus murallas domina la ciuda y a un espectacular paisaje arido que se expande kilómetros y kilómetros.

Algun café, un par de restaurantes con un cuscús fenomenal y algún altavoz en medio de la calle alternando canciones magrebies con otras flamencas cantadas en castellano. No en vano, he cenado en un restaurante llamado El Andalus. Legado de los inmigrantes andaluces que llegaron tras la expulsión de la península.

Más información | Oficina Nacional de Turismo de Túnez

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