La idea de irse a vivir a una aldea de nueve vecinos puede dar vértigo pero según cuenta Lucía en el canal de YouTube Hilux_Aventura, para ella era justo lo contrario. Suponía la ocasión de montar la vida que llevaba años buscando. Su historia es la de una joven de 27 años que ha dejado Madrid para instalarse en un pequeño núcleo rural de Galicia.
Allí está rehabilitando poco a poco una casa abandonada con más de cien años a sus espaldas, y de paso está poniendo en práctica lo que sabe de permacultura. Lo que se trae entre manos es un proyecto de autosuficiencia, naturaleza y vida rural, con reforma incluida.
El bolsillo es el que manda
En un proyecto así, lo que más cambia en las cuentas es la forma de gastar. "Vivir en un pueblo es muy barato si tienes tus propios animales y un huerto", explica Lucía. Los números que da ayudan a entenderlo: sus animales a día de hoy le suponen el mayor desembolso, unos 150 euros al mes, mientras que la compra se le queda en unos 50 euros gracias al huerto y a lo que recolecta.
Pero quiere bajarlas todavía más. Cuando termine de ampliar la huerta, su intención es "comprar lo mínimo posible": arroz, aceite y poco más.
Lo suyo no fue un arrebato. Lucía lleva tiempo formándose en temas de naturaleza y, según cuenta, vivir en la ciudad le parecía "una incongruencia". En Galicia ha encontrado lo que echaba en falta en Madrid: "Solo escuchar los pájaros es un sueño".
También quiere que su llegada sume en una zona castigada por la despoblación. A su juicio, estos sitios "merecen que la gente vuelva a repoblarlos".
El miedo era quedarse en Madrid
Lucía asegura que le imponía bastante más quedarse en la capital que marcharse: "Sinceramente, me daba mucho más miedo quedarme en Madrid, con toda la precariedad que hay, con todos los problemas, con toda la delincuencia, que venirme aquí a experimentar cómo se pone un tejado".
Con los vecinos le ha pasado algo parecido, pero en positivo. "Me tienen en palmitas, son como familia mía", cuenta. Y lo compara con su vida anterior: "He vivido en Madrid toda la vida y no conocía a mi vecino de al lado, y aquí no puedo ir por un sitio sin que me saluden".
Para el futuro, de momento afronta la reforma de la vivienda mientras cobra la prestación por desempleo, y prepara nuevos pasos ligados a la ganadería, entre ellos pedir una ayuda para tener vacas de las que convoca la Xunta con el fin de incorporar a los jóvenes al trabajo en el campo.
Tampoco llega sin bagaje a la vida rural. Lucía se define como "buscavidas": ha tenido una tienda online de artesanía, ha trabajado de noche en discotecas y ha sido música callejera en Madrid. Su entorno, dice, también ha notado el cambio: "Me ha cambiado hasta la cara, me brillan los ojos, y ellos, la verdad es que agradecen mucho que haya encontrado un sitio para ser feliz".
Imágenes | Hilux_Aventura
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