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Loles León (76 años), sobre el barrio donde están sus raíces: "Siempre he estado muy orgullosa de mis orígenes. Me miraban mal por ser de La Barceloneta, pero me encaraba"

  • La chica Almodóvar se crio en La Barceloneta, hija de andaluces. Nunca ha escondido sus orígenes

  • Del trazado militar del siglo XVIII a la bomba con alioli: un paseo por el barrio marinero que la vio crecer

Barceloneta Loles Leon
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Redacción Diario del Viajero

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Mucho antes de ser "la chica Almodóvar", Loles León era una niña que pasaba el día en la calle, comiendo en casa de unos vecinos y otros mientras sus padres echaban horas en las churrerías de la familia. Lo contaba en el programa 'Lo de Évole' de La Sexta, en una charla en la que incluso dio la dirección exacta de su casa: "Nací el 1 de agosto de 1950 en la calle Tormenta, número 10 bajos". El barrio es La Barceloneta.

Ella siempre ha presumido de ese origen cuando ha repasado a su infancia, aunque no siempre se lo pusieron fácil. La actriz ha hablado en más de una ocasión de las miradas que recibía por ser de allí: "Me miraban muy mal por eso. Y me revolvía y me encaraba porque siempre he estado muy orgullosa de mis orígenes". Nada de achantarse. El sur también le viene de casa, porque se define como "catalana de la Barceloneta e hija de andaluces" que llegaron a Barcelona hacia la Guerra Civil.

Barrio Wikimedia

El resto de su historia es bastante más conocido. La fama le llegó a finales de los ochenta con obras de Almodóvar como 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' (1988) primero y, poco después, con '¡Átame!'. La televisión hizo el resto: fue Paloma en 'Aquí no hay quien viva' y, desde 2016, Menchu en 'La que se avecina'.

Un barrio con mucha historia

Barceloneta 1 Wikimedia

Volviendo al barrio donde creció, con Barcelona ocupada por las tropas de Felipe V en 1714, la construcción de la Ciutadella se llevó por delante buena parte de La Ribera, y muchos de sus vecinos (gente de mar, en su mayoría) se quedaron sin casa. La solución definitiva no llegó hasta 1753, con el trazado del ingeniero militar Juan Martín Cermeño: calles estrechas y paralelas, casas de planta baja y un piso, y una altura limitada para no estorbar a los cañones de la fortaleza. Hoy esas casas han ganado unas cuantas plantas, aunque la cuadrícula sigue ahí.

Barceloneta 2 Wikimedia

Paseando por esa cuadrícula encontramos la iglesia de Sant Miquel del Port, levantada como parroquia para los nuevos vecinos y catalogada como Bien Cultural de Interés Local. Es, además, una obra destacada del barroco clasicista en Cataluña. A pocas calles tenemos la Casa de la Barceloneta de 1761, considerada la única casa original que queda en el barrio, con su planta baja y su piso de siempre. Si queremos saber cómo vivía aquí la gente, es una parada más que recomendable.

El patrimonio industrial también tiene su espacio en el recorrido por el barrio. En el Parc de la Barceloneta se alza la Torre de les Aigües de la Catalana de Gas, una torre de agua modernista de Josep Domènech i Estapà de principios del siglo XX. Y ya en Port Vell, el gran superviviente es el Palau de Mar: los antiguos Almacenes Generales de Comercio son la única construcción que se conserva del viejo puerto industrial. Hoy acogen el Museu d'Història de Catalunya.

Gastronomía con la mar por bandera

Pero una visita a la Barceloneta también hay que disfrutarla con el estómago, porque sus platos más conocidos son los que cocinaban las familias de pescadores, esos que salieron de sus tabernas y chiringuitos. De entre ellos, la reina del tapeo es la bomba: una bola de patata cocida rellena de carne picada, rebozada y frita, que se sirve con alioli y salsa picante. Su cuna, es la taberna La Cova Fumada.

Imagen | Aliaksei Lepik / Wikimedia

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