
Discrepo de mi compañera María Victoria cuando en su artículo titulado El arte de regatear comenta que el regateo es “una práctica casi obligada para no faltar el respecto a las costumbres locales”.
En la literatura turística siempre se nos ha inculcado el mito que regatear forma parte de las transacciones económicas en los países árabes. Gracias a este mito, los vendedores en los bazares turísticos se aprovechan y tiran el anzuelo:
“¡Sólo 50 dinares!” grita uno mostrándote un pequeño camello peludo. Es posible que lo consigas por 5 y aún así el vendedor va a salir ganando. El provecho económico puede llegar hasta cifras exorbitadas como el 80%. Sin duda un negocio brillante, solamente superable por la elaboración de cocaina, las redes pederastas y el tráfico de armas.
Si tenemos en cuenta que un asalariado en una fábrica en Túnez gana alrededor de 200 dinares al mes, alguién más especializado llega a los 300 y un profesor de universidad experimentado llega hasta los 800 dinares. Sin duda alguna, se entiende perfectamente que alguno pruebe suerte con los turistas recién llegados a quienes no les importa derrochar dinero por artículos de regalar y tirar. Es el negocio del siglo.
A todos esos que veis vendiendo mercaderías en los bazares más turísticos los vereis más tarde salir con la mejor moto en venta en el mercado y la última moda italiana en gafas de sol, da igual que ya sea media noche. No sirve la excusa de que comprando aquí estamos haciendo un pequeño esfuerzo para repartir equitativamente la economía mundial. Con estos no sirve, todo lo contrario.
Personalmente prefiero llegarme a los mercados alejados de los centros turísticos y comprar donde los locales compran. Vereis como el regateo es una fábula inventada que día a dia los turistas vamos agrandando. Es evidente que tambien se puede regatear, igual que en casa, pero de una manera más suave y más justa. Algo así como llevarte tres calcetines pagando dos como en los encantes de la esquina. De esta manera, además, ayudas a crear un balance económico más justo.
De todas maneras, si sigues emperrado en comprar en un bazar turístico, aquí van una serie de recomendaciones que pueden servirte de ayuda. Ante todo recuerda que el regateo es una transacción que implica táctica y voluntad. Lo esencial del regateo es acabar pagando por ese producto que quieres el precio que justamente crees merecido. Si no es así, te vas educadamente y vuelta a empezar.
1. Ante todo el vendedor querrá saber de donde eres. En el Magreb por norma general pedirán más a un inglés, nórdico o alemán que a un turista del sur de Europa. De la misma manera el precio será de entrada más alto para un catalán que para cualquier otra nacionalidad de la península. A su vez, barceloneses, madrileños y bilbainos verán incrementados los precios que vallisoletanos o zaragozanos. Conviene pues olvidarse de nacionalidades por un rato y hacerse pasar por extremeño o guatemalteco, para el caso es el mismo. No van a saber donde está ni Burgos ni el Potosí pero sí se harán una idea del poder económico que tienes.
2. Para acabar de afinar más la puntería en cuanto al precio, te preguntarán después a qué te dedicas. Dejate de administraciones, telecomunicaciones y otras historias y dile que eres estudiante mochilero.
3. Evita dar tú un precio al producto aunque te lo pidan. Espera a que el vendedor suelte la primera burrada que se le ocurra. Luego mira lo que tienes entre manos. ¿Realmente necesitas ese camello peludo, esa pulsera barata recién sacada de un bazar chino? Mejor no te lo preguntes porque la respuesta va a ser casi siempre NO. Pregúntate qué precio tendría esto en tu tierra y cual es el precio que pagarías tú por ello.
4. Una táctica ruín que puede incluso aportar beneficios es la de trabajar como compinche. Conseguir que un grupito de nórdicos o ingleses compren ese producto por una salvajada de dinares a cambio de quedarte tú con uno gratis (chicha, tablero de ajedrez, etc.) o incluso llevarte una compensación económica. Esto sucede en Magreb y en algunas ocasiones en la India. Supongo que en cualquier lugar donde hayan tipos sin demasiados escrúpulos, ya sea Goa, Lloret o la Patagonia.
5. Si buscas aceite virgen vete a un super, ¡por dios!
6. No compres los primeros días tras llegar al país. La piel blanquita o quemada por el sol alerta a los vendedores de una víctima en potencia resplandeciente y virginal. Irán a por tí despiadadamente. Espérate a comprar antes de partir de vuelta y de paso aprende unas palabras del idioma local. Ve suelto y con total confianza, como si supieras qué terreno pisas.
7. Los bazares turísticos acostumbran a ser tiendas del todo a 100 donde en cada uno de los tenderetes vas a encontrar los mismos productos. Si no estás totalmente satisfecho con el regateo, despídete cortesmente y vete a otra tienda. Igual te insulta y te dice que no le quieres comprar porque eres un racista. No caigas a su nivel. Saben que el europeo está educado en la política del quedar bien y el no saber decir “no”. Dilo sin tapujos pero sin faltar al respeto.
Si te gusta el morbo del regateo adelante. Uno se lo puede pasar en grande regateando de tienda en tienda con los cinco sentidos en alerta.
Y en cuanto aquellos a quien no les guste, que sepan que el regateo es un puro mito para sacar la mayor tajada de los occidentales que llegan al país. Mejor y más auténtico es acercase a un mercado local, súbete al autobús y vete a las afueras, y disfrutar de los precios habituales. De paso beneficias a una economía más honesta y puedes elegir más cosas aparte de la típica alfombra, la chicha y el dichoso camello peludo!
En Diario del Viajero | El arte de regatear
Comentarios
Si bien el artículo tiene muchos puntos que son verdades como templos me parece que te has dejado llevar por la ironía y la exageración. Que los zocos se han convertido en un sitio únicamente aptos para turistas, de acuerdo.
Que el regateo es un mito, para nada de acuerdo. Tampoco estoy de acuerdo con lo que decir un precio tu es un error. Si el precio del vendedor es absurdamente alto di tu un precio absurdamente bajo, y empieza el juego.
Más cosas, si has estado en tunez y solo has visto camellos peluodos y pulseras como las del chino me parece que no has buscado mucho. Tambien me gustaria saber que has coprado en esos maravillosos mercados de las afueras: un poco de cus cus?
Por ultimo, si estoy de acuerdo en que trabajar de compinche es una táctica ruin, mejor dedicar las vacaciones a otra cosa
El artículo es bueno, el último lugar donde he regateado precisamente es Túnez y estoy muy descontento en general con el país y sus vendedores, su educación y respeto al turista dejan mucho que desear. Por cierto, los sueldos medios que dices concuerdan con los que nos comentó la guia, pero me atrevo a decir que los vendedores de sitios clave ganan muchisimo mas que los profesores universitarios, además sin verguenza alguna.
Para el primer Javi. Aclaracion: en cuanto a decir el precio tu me refiero a la primera cifra, claro que hay que contrarrestar con una cifra inferior a lo que esperas pagar despues de que el vendedor da la primera.
Ahora mismo estoy en Tunez y puedo decirte que en medinas no tan turisticas (Sfax, Gabes, Gafsa, p.e.) encontraras exactamente los mismos productos que en las medinas de Tunez, Hamammett o Sausse aparte de articulos del dia dia. No estan tan acostumbrados al turista y los precios son bajos ya de inicio. Creo personalmente mas justo destinar tu dinero a esos lugares mas honestos que a los que se dedican al circo del regateo…
Entonces el arte del regateo consiste en que te venda el producto al mínimo precio posible. El artesano que se ha llevado un mes produciendo una pieza se la debemos comprar a un precio poco más alto que el coste de sus materiales, sus horas de trabajo nosotros no las valoramos. Por que segun este artículo lo que entiendo esque para estos vendedores su medio de vida es el timo, por eso es necesario que nos hagamos pasar por mochileros y que nos busquemos compinches. Son grandes consejos para regatear, pero una manera muy fria de tratar el tema. Hay un punto que me gusta, que es cuando dices "Lo esencial del regateo es acabar pagando por ese producto que quieres el precio que justamente crees merecido". Y los vendedores aceptan por lo general esa norma, por eso lanzan un precio superior y despues pasan al regateo. Esta forma de comerciar en occiedente muchos la hemos confundido con que debemos buscar el precio mínimo, porque no olvidemos que estamos en ventaja. Por lo general los productos que compramos si no los conseguimos no pasa nada, o bien lo podemos encontrar en otro sitio, pero esta gente si no vende sus productos tienen una problematica detrás de bastante mayor importancia
Por supuesto que medinas en sitios menos turísticos serán más baratas. Aunque el zoco de la capital a mi me pareción un espectaculo en si mismo.
Lo que no me ha gustado es una aproximación tan irónica al tema con frases tan duras como: !Sin duda un negocio brillante, solamente superable por la elaboración de cocaina, las redes pederastas y el tráfico de armas"
Yo estuve en Tunez más que nada por las ruinas romanas del norte del país, que si estas en Tunez te recomiendo visites. Si estoy en un sitio turistico ya se que estoy pagando un sobreprecio, pero de eso a creer que todos los vendedores de un zoco son "casi" delincuentes va un tramo muy largo.
Al otro javi le dire que yo regateando tuve experiencias muy satisfactorias y divertidas, aunque reconozco que su opinión no es nueva para mi, la he oido muchas veces.
Lo de irse a las afueras no lo veo muy claro.. pero si es cierto q en zonas menos turísticas (o simplemente no turísticas) hay lo mismo mucho más barato. Está claro q, para muchos, los grandes zocos son un fin del viaje en si mismo, como ir al gran corte inglés árabe. Y aunq la problemática del pais sea tal, está claro, cuando llegas, q a ti por ser español te dan un precio bastante inferior q al estadounidense, q además por norma tiene menos aprendidas las claves del regateo y a veces pican con el precio inicial y todo. Así q enganchando a uno de estos pagan las ventas del día. Otra táctica q no se dice pero q también funciona es la de ir ampliando la cantidad de productos q te vas a llevar. Lo difícil es calcular el precio de todo, pero si tienes ojo e insistes, lo rebajas. Y lo de fingir q te vas y volver a los 15 minutos diciendo q te lo has pensado, q lo quieres de verdad pero q de verdad no puedes pagar tanto dinero.. también cuela. Y, ya no sé si es verdad o no pero… sale más rentable ir a última hora q a primera, porq se dice q el vendedor está más cansado. Una versión de esto q sí es verdad es q si vas en épocas nada turísticas en general están más necesitados de la pasta y se vuelven más agresivos. Si vas en épocas hiperturísticas te pueden despreciar el regateo porq pierden ventas más lucrativas. Pero hay momentos clave del año en los q las ventas les van bien pero no son excesivas; ahí los precios caen en picado (en Marruecos puede ser durante nuestra Semana Santa). Ah, y q nadie se espero encontrar avalorios en estos países más baratos q en el suyo propio. Q en Madrid encuentras tiendas con lo mismo a mitad de precio, sin regateos y sin tener q arrastrarlo por medio mundo después de comprarlo. En definitiva, el regateo es una parte del negocio del turismo como otros tanto, y mucho más respetable q irte a hacer turismo sexual a la pachá de Marrakesh.
Saludos,