
Si hay algún edificio que podamos identificar con los cuentos de hadas, princesas y dragones es sin duda el fantástico castillo de Neuschwanstein, en la región alemana de Baviera. Su nombre también parece sacado de una leyenda medieval, ya que significa, literalmente, “castillo de la nueva piedra del cisne”.
Si pensáis que estáis seguros de haber visto un castillo parecido en alguna película de dibujos animados, no os equivocáis. Walt Disney lo eligió como modelo para el castillo de la película La bella durmiente. De hecho, existe una réplica en el parque de atracciones de Disneyland.
El príncipe Luis II de Baviera concibió su construcción en 1868, buscando el lugar más idílico e inalcanzable de todos sus dominios. En aquella época, ya no existía la necesidad defensiva de castillos, pero él lo mandó construir pensando en su propio retiro.
