
Estamos enfrentando una nueva situación de emergencia sanitaria mundial: la fiebre porcina que surgió estos días en México. La extensión de la misma al resto del mundo, es un hecho que pocos se animan a negar. Pero ¿qué hacen las compañías aéreas frente a una emergencia sanitaria mundial de esta naturaleza?
Impedirlo es como tratar de parar la luz del sol con la mano. Por ello, y a raíz de la experiencia conseguida durante el inicio de la pandemia de la fiebre aviar en el año 2005, la Organización Mundial de la Salud y la IATA (International Air Transport Association) han elaborado en conjunto protocolos de acción que, lamentablemente, se han activado nuevamente estos días.
De acuerdo a la experiencia anterior, se ha preparado desde el 2005 un Plan mundial de la OMS de preparación para una pandemia de influenza (aquí el PDF de la versión en español ) y junto con la IATA han publicado recientemente la guía de acción a aplicar por las empresas aéreas previendo la dispersión de los agentes a través de vuelos internacionales (aquí el PDF en inglés del Emergency Response Plan – Public Health Emergency ).

Las compañías áreas están inmersas en un “corsé” de hierro. Deben asumir un costo en alza del combustible que necesitan sus aviones, mientras no pueden jugar en exceso con las tarifas ya que los pasajeros consumimos low-cost y, por otro lado, también vivimos la crisis y no nos queda mucha flexibilidad ante los aumentos de precios de los vuelos.
