Guimarães, el pueblo de cuento que vio nacer Portugal

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Muralla Guimaraes

En Guimarães puedes pasear por un castillo, visitar un palacio, perderte por sus calles medievales, asomarte a una avenida ajardinada multicolor con una iglesia de chocolate al fondo o disfrutar todo esto a vista de pájaro desde un teleférico.

Guimarães es una ciudad portuguesa del Distrito de Braga, región Norte, con cerca de 52.000 habitantes, y a una hora de viaje en tren desde Oporto. Pasear por Guimaraes es introducirte en un cuento medieval, aunque también puedes quedarte con el arte contemporáneo que inunda algunas calles y exposiciones con motivo de la capitalidad cultural.

Es Capital Europea de la Cultura 2012 y eso se nota en sus calles, en cada fachada, en el amplio programa de actividades y espacios culturales que nos esperan hasta final de año.

En un valle rodeado de bosques y cultivos que nos recuerdan a Galicia (vecinas de clima, de espíritu, de idioma) se destaca esta luminosa ciudad de origen en el siglo X. En esa época la Condesa Mumadona Dias, viuda de Hermenegildo Mendes, ordenó construir un monasterio que se convirtió en un núcleo de peregrinación y dio origen al asentamiento de una población.

Mumadona también construyó un castillo en una colina del extremo opuesto de la población respecto al monasterio, y ambos quedaron unidos por la calle Santa María.

Posteriormente el monasterio se transformó en un colegio de gran importancia debido a los privilegios que reyes y nobles le concedían gracias a su prestigio. Numerosas iglesias, conventos y palacetes fueron levantados en Guimaraes conforme crecía su importancia.

Las murallas de la ciudad, de las cuales apenas se conserva hoy algunos tramos, como el que reza “Aquí nació Portugal”, fueron derribadas en el siglo XIX pero la fisonomía de la parte intramuros apenas ha variado.

Palácio Vilaflor

Qué ver en Guimarães

Guimarães es una localidad bastante pequeña en su centro histórico, donde se concentran la mayoría de puntos de interés, muy visitable y adecuada para pasar un día estupendo recorriendo sus principales atractivos.

Nosotros llegamos en tren desde Oporto, y de camino al centro ya nos encontramos con una interesante parada: el Palacio de Vila Flor, actualmente integrado dentro de un amplio complejo cultural: el Centro Cultural Vila Flor.

De mediados del siglo XVII, este palacio tiene en su parte posterior unos bellos jardines que podemos recorrer para obtener unas bonitas vistas de Guimaraes. Todo el conjunto fue restaurado en 2005 y hoy frente al clasicismo del Palacio con sus señoriales esculturas vigilándonos desde las paredes, tenemos el moderno centro cultural con sus salas de exposiciones, restaurante y auditorios.

Continuamos nuestro camino al centro y tras callejear desembocamos en el Largo da Oliveira, a la Plaza de Santiago que conserva su aspecto medieval y que según la tradición recibió al Apóstol Santiago que traía una imagen de la Virgen María.

Allí está también la Iglesia de Nuestra Sra. de Oliveira, con un bonito retablo principal, el Monumento del Salado (un alpendre gótico de 1340 que conmemora la batalla del mismo nombre) y los antiguos Pazos del Municipio, un edificio señorial del s. XIV.

Plaza de Santiago Guimaraes

El convento de Santa Clara, actual Ayuntamiento de la ciudad, fue uno de los conventos más ricos de Guimaraes, instituido en el XVI, y en su fachada barroca destaca la escultura de la santa. Es recomendable entrar para disfrutar del bonito claustro de este lugar (y de su red wi-fi abierta) y pasearse bajo sus arcos.

Frente a esta plaza decidimos comer y elegimos uno de los restaurantes del lugar, en temporada baja bastante vacío, pero que nos ofrecen las especialidades de la zona como el bacalhau o la alhiera al punto y deliciosos. Nos queda aún mucho por conocer de Guimaraes, y pronto volveremos sobre ella.

Sabemos que esta ciudad portuguesa se ha puesto aún más bonita para celebrar en este 2012 su Capitalidad Cultural Europea. Pero también estamos seguros de que la belleza de Guimaraes es atemporal, sus monumentos y sus calles seguirán ahí igual de acogedoras para nuestra próxima visita.

Fotos | Eva Paris en Diario del viajero
En Diario del viajero | Descubriendo Oporto

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