
Dentro de las celebraciones religiosas de la Semana Santa que se realizan en todo el mundo, las que encontramos en Portugal suman su propio carácter heredado por su historia de navegantes que supieron recoger tradiciones y costumbres allí por donde pasaban.
En Castelo de Vide, por ejemplo, la Semana de la Pasión se vive con especial intensidad. Sus procesiones suman influencias en un entorno histórico muy interesante. Es una Semana Santa diferente, ya que conserva ciertas raíces judías, que recuerdan al Yon Kippur, día judío del arrepentimiento en el que se bendice a los animales y sus gentes piden perdón por sus faltas. Asimismo, las tradiciones gastronómicas de pueblos moros se funden en la mesa de Pascua alrededor del borego o cordero a la usanza del norte de Africa.

