
Ningún viajero puede abandonar Italia sin haber probado un buen café. Pero, si se lo degusta en alguna cafetería típica, sin dudas esa experiencia tendrá otro sabor.
Así, Roma esconde una serie de cafeterías típicas y clásicas que, con el paso de los años, se han convertido en pequeñas joyas y paso obligado de locales y turistas.
Ya hemos hablado, por ejemplo de Sant’Eustachio pero, en esta oportunidad, el protagonista es el Antico Caffé Greco, Una cafetería que, sin proponérselo, se convirtió en una galería de arte. Una cafetería fundada en 1760 por Niccola della Madalena y que ha sabido llegar hasta nuestros días conservando ese costado mítico.

