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El día que me tomé un café junto al DeLorean de 'Back to the Future'

El día que me tomé un café junto al DeLorean de 'Back to the Future'
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El mejor café de Chicago, y la cafetería más 'friqui' de la ciudad. Es lo que me habían dicho del The Wormhole. Tras visitarlo, puedo dar fe de ello: The Wormhole se convirtió de inmediato en una de mis cafeterías favoritas del mundo. De hecho, he estado en ella ya tres veces, y no me importaría ir cada día un rato.

Una parte de mi trabajo lo realizo en cafeterías y bibliotecas. En una cafetería sólo pido tres o cuatro requisitos mínimos: que no pongan la televisión, que no me miren raro si me paso tres horas escribiendo, que el café no parezca haber sido filtrado con un calcetín sucio... poco más. Es decir, algo difícil en España, pero no así en uno de los barrios más hipster de Chicago, y mucho menos en The Wormhole, donde además se ha levantado un templo a la cultura pop de la década de 1980. ¿Se puede pedir más?

Lo primero que te hace fijarte en The Wormhole es un fetiche tan espectacular que nadie con cierta cultura ochentera puede pasar por algo: sí, en el escaparate, tienen un DeLorean, el coche que se usaba en Back to the Future para viajar por el tiempo. Lo tienen allí expuesto casi como si fuera un objeto totémico.

Pero no os confundáis: la visita al The Wormhole no pasa por contemplar esta excentricidad, porque cruzado el umbral de la puerta nos esperan otras maravillas, incluso a nivel gastronómico. Y es que aquí se sirven, con mucha pompa y boato, dedicándole su tiempo, sirviéndotelo con amor, uno de los mejores cafés que he probado nunca. No en vano, los camareros son adiestrados para ser expertos baristas. Y, además, existen muchísimas variedades de café.

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Utilizan granos muchas variedades, puedes tomarte un Latte endulzado con miel local... y si tienes hambre, empieza la locura: lo habitual es pedirse un cuenco de leche con cereales. Tienen muchos tipos, pero lo habitual es que tomen Cheerios.

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Los pasteles son cortesía de la pastelería Fritz. También se puede adquirir camisetas, gorros, calcomanías y otros ejemplos de merchandising ochentero. También se pueden encontrar, entre cassetes y Betamax, figuras de Star Wars, carteles originales de películas como Ghostbusters o Tron.

Una vez has recogido tus cosas en la barra, puedes acomodarte en un sofá en la ventana, en una de las enormes mesas alargadas o ponerse a jugar uno de los 30 juegos de Nintendo que puedes conectar a un televisor estratégicamente ubicado frente a un comodísimo sofá.

Como veis, toda la decoración del lugar está cuidada al milímetro. Hay tantas cosas que avivan la nostalgia de nuestra juventud que podrías pasarse horas observándolo todo. Por ejemplo, un condensador de Fluzo fijado en la pared.

Sin embargo, lo mejor de The Wormhole es que allí la gente parece acudir, esencialmente, para sentarse en la mesa, abrir su laptop y ponerse a escribir, a navegar, a trabajar en algún proyecto, lo que sea. Todos en silecio tecleando. Algunos aislados con sus cascos (aunque la música que siempre suena en The Wormhole merece una escucha atenta). Una mezcla de cafetería, biblioteca y templo de la cultura de 1980.

Por si os patece ir, la dirección concreta es: 1462 N Milwaukee Ave (entre Evergreen Ave y St Honore) Wicker Park, Chicago. Metro: Azul de Damen (773) 661-2468


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