
En el lado europeo de Estambul, en concreto en la zona de Eminönü, se halla un edificio singular: la Estación de Sirkeci. Sus orígenes se sitúan a finales del siglo XIX, cuando el sultán Abdülaziz permitió extender el ferrocarril a lo largo de la costa del Mármara, hasta llegar al centro comercial de la que entonces era capital del Imperio Otomano.
El edificio principal se inauguró en 1890 y fue construido por un arquitecto prusiano, con un estilo arquitectónico ‘orientalista’. Esta inauguración coincidió con la prolongación del mítico Orient Express hasta Estambul.
París, Estrasburgo, Karlsruhe, Stuttgart, Ulm, Múnich, Viena, Budapest, Bucarest, Varna… 80 horas para 3094 kilómetros, los de un tren mítico cuyo primer servicio fue despedido de París con los acordes de la Marcha Turca de Mozart.



