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Si has llegado hasta Manaus, la gran ciudad brasilera en el llamado “corazón del Amazonas”, querrás seguir más allá. La forma de hacerlo a partir de allí es recorrer en barco el Amazonas que, como verás, se trata de mucho más que un simple transporte.
En realidad, Manaus es la “última gran ciudad” del río antes de llegar a la frontera con Colombia y Venezuela. O sea, para estirar la frontera de tu viaje hasta Tabatinga, la población brasilera en el límite colombiano, no te quedará otra opción que subirte a uno de esos simples barcos que recorren los ríos de la cuenca del Amazonas.
Subirse a ellos es mezclarse con la gente, y con ella, convivir varios días haciendo paradas en pequeños muelles, apenas visibles entre la espesura, en parajes donde no parece vivir nadie. Sin embargo, a la llamada de la sirena del barco al acercarse, van llegando a la orilla los habitantes de la región que, en la mayoría de los casos, ha tenido que andar días enteros entre selva y agua, para llegar “al barco”.
Y “el barco”, es transporte, pero también proveeduría ya que llevan harinas, legumbres, carnes, remedios, vestimenta y noticias desde “la ciudad” (Manaus). En algunos casos, esta conexión es de tanto en tanto: cada 15 días, por ejemplo.
Cuando veo que nos quejamos por esperar un par de horas extras en un aeropuerto con aire acondicionado, baños, restaurantes, tiendas y hasta conexión wifi, me obligo a recordar la cara de esas personas que esperaban en la intemperie a veces hasta un par de días (el río manda), para recibir una carta, o para trasladarse aguas arriba o abajo.
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