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Madhia: La hija del profeta al mar

Madhia: La hija del profeta al mar
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No hay duda que visitar la ciudad portuaria de Madhia en Noviembre nada tiene que ver con la masificación turística que alberga en verano.

Madhia es una buena opción para evitar las saturadas poblaciones costeras de Hamamett y Sausse. Se agradece que los hoteles turísticos estén alejados del corazón de la ciudad y que todavía no haya llegado la fiebre turística de sus hermanas costeras.

Madhia está rodeada por el mar por tres lados distintos. Ofrece paseos formidables por su costa y en su punto más al este cuenta con algunas ruinas y un cementerio en el cual sus muertos nunca hallarán una calma tan serena como la de reposar junto al Mediterráneo, sin más ruido que el de los remos cuando las barcas parten mar adentro.

Madhia fue la primera capital del califato de Fátima en el siglo X. Su medina todavía conserva su atmósfera medieval y, aunque poca cosa ofrezca, es una auténtica delicia merodear por sus calles empedradas. Sólo hay un par de hoteles en la medina, los demás están a las afueras y están dedicados principalmente a los Marsans, Halcón y compañía. Tanto El Jazihra como El Medina, en el corazón de la ciudad, tienen precios razonables y suponen un lugar de descanso ideal si llevais la mochila demasiado tiempo sobre la espalda.

Más información | Oficina Nacional de Turismo de Túnez

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