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Un cuentacuentos en tu habitación de hotel

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Nos trajo Guillermo hace unas semanas la historia de un curioso servicio de habitaciones que te proporcionaba un lector personal en la habitación. Esto sí que es novedoso... Nada de una buena almohada o algo de fruta. Ni siquiera un libro que nos ayude a coger el sueño: aquí directamente ¡nos suben a un cuentacuentos!

Era en el Hotel Andaz de Londres donde el escritor y periodista Damian Barr se encarga de ejercer de ‘lector residente’ ofreciéndose a los clientes durante una hora, en la misma habitación, o si el cliente lo prefiere, por teléfono. Aunque me parece que en este caso corre el riesgo de quedarse sin la atención del receptor. Al menos es lo que me pasaría a mí, que la radio hablada se convierte en un potente bálsamo para que caiga en los brazos de Morfeo...

Qué queréis que os diga, yo, en un hotel, preferiría un libro de tomo y lomo, coincidiendo con lo que nos contaba Guillermo. Pero en fin, también es cierto que el señor cuentacuentos puede hacer más compañía que un libro y habrá a quien le apetezca charlar con él tras su jornada...

No sé si tendrá éxito esta original iniciativa. Pensando en mis viajes, en la mayoría acabo tan rendida después de una jornada intensa que una vez llego al hotel no me quedan fuerzas casi ni para mirar mi planificación del siguiente día. Aunque en otros viajes más descansados sí me han ayudado a conciliar el sueño las lecturas.

Para Damian Barr, el objetivo es fomentar la lectura, además de mitigar la soledad en la que muchos viajeros se pueden encontrar. Hasta cierto punto, ¿eh? El autor aclara que

No me meteré en la cama con alguien para leerle un libro, yo me siento en una silla. No soy un prostituto literario.

Eso sí, un libro siempre me acompaña, sobre todo para los desplazamientos, o en ocasiones para disfrutarlo en algún momento de descanso, en ese parque, en la piscina, en esa colina, en la playa o en esas escalinatas en las que me quiero detener, ¡pero a tanto no llegan los servicios de este cuentacuentos!

Más información | Papel en Blanco En Diario del viajero | Un lector personal en el hotel

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