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La rocambolesca historia del cartel de Hollywood: antes era luminoso y era un anuncio inmobiliario

La rocambolesca historia del cartel de Hollywood: antes era luminoso y era un anuncio inmobiliario
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Una de las primeras cosas que advertí al llegar a Los Ángeles es que uno de sus iconos más representativos, las letras gigantes que componen en lontananza la palabra HOLLYWOOD, en realidad se ve muy distante. De hecho, si no estás circulando muy cerca de la colina, probablemente ni lo verás.

Una vez allí, pues, sientes la irrefrenable necesidad de acercarte un poco más, lo cual dista de ser una empresa sencilla. Os explico cómo lo hice yo: insertamos en el GPS del coche la siguiente dirección: 3202 Canyon Lake Drive. Tras llegar hasta allí, después de recorrer empinadas y aculebrinadas calles que rodean las mansiones de la colina, llegas a un terraplén donde las letras quedan mucho más cerca. Los más osados se atreven a escalar la colina a pie, pero os lo desaconsejo: está lleno de letreros donde explicitan que está terminantemente prohibido hacerlo.

Con todo, aunque sea en el horizonte, de lejos, tras la bruma perpetua de una gigantesca ciudad en continua ebullición de tubos de escape, contemplar aquellas letras tiene mucho más sentido si se conoce la rocambolesca historia que hay detrás. Una historia propia de una superproducción de Hollywood. Como debe ser.

El cartel corona la ladera sur del monte Lee desde 1923, aunque originalmente fue concebido para promocionar un proyecto urbanístico en la periferia de la ciudad: nada que ver con lo cinematográfico, sino con el ladrillo. Su coste, de 21.000 dólares, fue financiado por el director del periódico Los Angeles Times, Harry Chandler. Lo que ponía originalmente, no obstante, no era Hollywood, sino Hollywoodland, si bien las letras eran las mismas: blancas, y de 15,2 metros de altura cada una de ellas.

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El cambio de nombre lo explica Cristina García-Tornel en su libro Compendio general e innecesario de cosas que nunca pensó que le fueran a importar:

También a este tal Wilcox, promotor urbanístico procedente de Kansas, debemos el registro oficial, el 1 de febrero de 1887, del nombre de Hollywood (“madera o bosque de acebos”, en inglés), con el que bautizó sus tierras de la futura comunidad. Detrás de aquella decisión se encontraba el deseo de su esposa, Daeida, que había quedado maravillada con dicha denominación después de que una conocida suya le contara que su residencia de verano de Florida se llamaba de este modo.

Después, el cartel de Hollywood empezó a ser mucho más rutilante que el actual. El mantenimiento y cuidados de las letras lo llevaba a cabo la organización Hollywood Sign Trust, y las 24 horas del día estaba tachonado de 4.000 bombillas de 20 vatios que las alumbraban por secciones en las horas nocturnas: primero se iluminaban las letras “Holly”, y luego las de “wood”. En plan puticlub de carretera.

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La idea era mantenerlo un corto espacio de tiempo, pero el éxito que produjo entre los turistas, que llegaban hasta allí en peregrinación, obligó a la organización a mantenerlo. En 1949 se retiró la iluminación. Tras su restauración en 1978, las letras del cartel están hechas de acero, y no de madera y chapa, midiendo un poco menos que antes: 13,7 metros de alto, ocupando una superficie lineal de 106,7 metros. El nuevo cartel fue descubierto en el 75 aniversario de Hollywood, el 14 de noviembre de 1978, ante una audiencia televisiva de 60 millones de espectadores.

A lo largo de sus noventa años de historia, la letra H sufrió dos incidentes: el protagonizado por Albert Kothe, el encargado de mantenimiento del carte, quien, en estado de embriaguez, se la llevó por delante con su Ford A a principios de los años cuarenta, y el de la actriz neoyorquina Peg Entwistle, que se remonta a 1932. Esta joven de veinticuatro años, resentida porque en aquella tierra prometida nadie parecía percibir su talento, se encaramó a lo alto del signo y se arrojó al vacío. (…) Se cuenta que, al día siguiente del suceso, llegó a su domicilio una carta en la que le ofrecían un papel protagonista, el de una mujer que termina suicidándose.

En el 2000 la policía instaló un sistema de seguridad con detectores de movimiento y cámaras de circuito cerrado. Cualquier movimiento en la zona restringida activa una alarma que alerta a la policía. Se encuentra protegido y promocionado por una asociación sin ánimo de lucro, que se encarga de su mantenimiento y de su divulgación histórica. Con todo, en 2005, el cartel original de 1923 fue vendido en una subasta en Ebay por el productor/empresario Dan Bliss, siendo reemplazado por una réplica. Bliss vendió el signo al artista Bill Mack.

Fotos | Wikipedia En Diario del viajero | El cartel de Hollywood, en peligro | Desde dónde sacar la foto del cartel de Hollywood

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