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Las islas del Telón de Hielo

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En el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín, oímos numerosas referencias al 'Telón de Acero' que dividió Europa. Sin embargo, la división en dos bloques opuestos afectó al mundo entero, y también se reflejó en otros muchos 'telones'.

A finales de los años 80, un portavoz de Gorbachov definió el estrecho de Bering como el Telón de Hielo. El estrecho de Bering separa Alaska de Rusia, y era la única frontera entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Se trataba por tanto de un territorio ultravigilado y militarizado.

A mitad de camino entre el territorio continental asiático y el americano se halla un insignificante archipiélago, con sólo dos componentes: las islas Diómedes (en el centro de la imagen). Cuando Rusia vendió Alaska a los Estados Unidos (uno de los mayores errores geoestratégicos nunca cometido por un país), se estableció que la frontera pasaría exactamente entre las dos Diómedes.

En principio esto no afectó para nada a los escasos pobladores inuit de ambas islas, que en invierno cruzaban sobre el hielo sin problemas los cuatro kilómetros que separan ambas islas. Sin embargo, todo cambió con la Guerra Fría.

La población original de la isla rusa fue desplazada y sustituida por un contingente militar. Se separaron así familias y amistades. Pasó a estar totalmente prohibido cruzar la línea, que se convertía así en un muro invisible entre dos islas gemelas.

Sólo en 1987, una activista norteamericana consiguió cruzar a nado entre ambas islas, hacia el lado ruso, en un intento de rebajar tensiones entre ambos países. Fue felicitada por Reagan, y también por Gorbachov, embarcado ya en su proceso aperturista.

Actualmente la situación se ha normalizado, pero las dos islas siguen perteneciendo a mundos diferentes. La línea internacional de cambio de fecha pasa entre ellas, de modo que en la isla rusa es un día más tarde que en la norteamericana. Por tanto, cuando los habitantes del pueblecito de Inalik miran hacia la isla gemela situada al oeste, literalmente están mirando al futuro.

Las islas Diómedes son uno de los lugares más inaccesibles de la Tierra. La navegación es sólo posible en verano, y con mucho riesgo debido a los icebergs. Aterrizar con un avión es virtualmente imposible. Sólo el helicóptero (y no siempre, debido al fuerte viento) es un medio fiable de transporte. Desde luego, este archipiélago sería un firme candidato a recibir el título de 'fin del mundo'.

Vía | Fronteras Imagen | NASA

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