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Leadville: la ciudad más alta de Estados Unidos, y sede del maratón más duro del mundo

Leadville: la ciudad más alta de Estados Unidos, y sede del maratón más duro del mundo
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Situada en un valle de las Montañas Rocosas de Colorado, Leadville se considera la ciudad más elevada de Estados Unidos (y durante unos días, también la más fría). Pero ¿quién querría vivir a 3.000 metros en un país como Estados Unidos?

Leadville es hogar de mineros, camioneros que transportan rocas y gente que le gusta vivir en otro planeta.

En Leadville había minas de molibdeno, como Climax, que cerró en 1982, llevándose consigo casi todos los ingresos de los habitantes de la ciudad. Para quienes no lo sepan, el molibdeno se usa para fabricar acero reforzado. Así pues, desde entonces Leadville pasó de ser una ciudad muy animada a convertirse en una con la mayor tasa de desempleo del país: ocho de cada diez trabajadores fichaban en Climax.

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Ello provocó disturbios, desesperación y borracheras. Tal y como explica Christopher McDougall en su libro Nacidos para correr mientras entrevista a John Perna, director de la sala de urgencias de Leadville:

Su sala estaba por entonces tan llena como la unidad quirúrgica de un hospital militar; en lugar de atender las lesiones de trabajo habituales como torceduras de tobillo y dedos rotos, el doctor Perna estaba amputando dedos de los pies de mineros borrachos que habían perdido el conocimiento en la nieve, y avisando a la policía acerca de mujeres que llegaban a medianoche con los pómulos rotos y unos niños asustados.

¿Turismo?

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Leadville podría vivir del turismo. Pero ¿cómo vender una ciudad tan dura, peligrosa, fría y carente de atractivos en general? La solución llegó de forma inesperada. Leadville empezó a hacerse célebre por una carrera a pie de cien millas: la Leadville Trail 100. Una maratón sólo para valientes, pues:

la Leadville Trail 100 equivale a cerca de cuatro maratones enteras, la mitad del recorrido realizado a oscuras, con dos ascensos de ochocientos metros justo en el medio. La línea de salida de Leadville se encuentra al doble de la altitud en la que los aviones presurizan sus cabinas, y a partir de ahí todo es cuesta arriba.

Ningún corredor ha muerto aún en Leadville, pero la mayoría de ellos acaban lo suficientemente mal como para acudir a un hospital, entre rotura de tobillos, hipotermia, mal de altura, sobreexposición al sol, arritmias cardíacas, etc.

Tal vez porque los corredores que atrae Leadville son de una pasta diferente:

Durante cinco años, el campeón reinante fue Steve Peterson, miembro de una secta de creyentes en la conciencia superior llamada Divine Madness (Divina Locura), que busca alcanzar el nirvana mediante orgías, carreras extremas de montaña y un servicio de limpieza de casas económico. Una de las leyendas de Leadville es Marshall Ulrich, un magnate de la comida para perros que anima sus ratos libres extirpándose quirúrgicamente las uñas de los pies. “Se caían siempre, de todas formas”, dice Marshall.

Fotos | Wikimedia

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